sɐsoɔ әnb әs әɯ uɐʌ opuәᴉɹɹnɔo , lɐʇ zәʌ ou uɐƃuәʇ ᴉu sәᴉd ᴉu ɐzәqɐɔ , oɹәd ᴉsɐ ʎos oʎ , ɐ sәɔәʌ oɔol , ɐ sәɔәʌ un oɔod ···

jueves, 3 de marzo de 2011

El Museo del Chocolate


Encendida la radio al igual que todas las manañas, su altavoz emitía sonidos que se únian formando palabras, llegaban a mi como un seductor susurro que yo atentamente escuchaba, mis papilas gustativas rememoraban y derramaban en mi boca un agradable dulzor, el intenso sabor no provenía de mi cerebro, si no más bien de mi corazón, un sabor que alivia las penas, un sabor que alegra el alma pintándola en colores de arco iris, era sabor... a ¡¡CHOCOLATE!! 
Una voz hablaba, su dueño era un joven de treinta y pocos años, a preguntas del periodista, contaba parte de su vida. 
Había acabado sus estudios con la rúbrica de una brillante carrera, se dedico a ella durante un tiempo, pero hay cosas que provienen del pasado, atrapando nuestro presente como tela de araña, posando nuestros pies en el camino que guía nuestro destino. 
No era una herencia, tampoco nada que ver con la genética, si no el conocimiento transmitido de padres a hijos, de generación en generación. 
Todo lo que se hace con devoción contiene el amor de quien lo elabora, en este caso el cariño se funde en la boca con una onza de chocolate. 
Volvía sobre sus pasos, para reencontrarse con su familia en su pueblo natal; Daroca. 
Allí son propietarios de una pastelería y chocolatería, a su regreso llego con la intención de hacer honor a sus antepasados, y desenterrando del polvo que cubre el olvido, creo; "El Museo del Chocolate" en memoria de los mismos. 
Es una casa grande y muy bien ambientada, dotada de tres plantas, en las dos primeras podremos ver toda la maquinaria, y utensilios que se empleaban y se emplean en la elaboración del chocolate, aferrados al pasamanos subíamos los escalones hacia la tercera planta, aquí nos esperaba otra dulce sorpresa; también eran artesanos del caramelo, en esta planta se encuentra todo lo concerniente a la elaboración de los caramelos. 
La visita era guiada, en nuestro caso fue un placer porque todas las explicaciones nos las dio una señora de avanzada edad, que transmitía en cada palabra pronunciada, el amor que sentía hacía todos los objetos donde nuestros ojos se posaban, con discurso lento como si el tiempo reposara, fue llenando de sapiencia todas nuestras preguntas, e hizo de nuestro paso por el Museo, un recorrido en el tiempo de la mano de la dulzura, pero... que menos podíamos esperar, siendo ella una artesana del chocolate y del caramelo.
En este viaje fui acompañado de tres amigas, al llegar a Daroca estuvimos en un restaurante tomando unos cafés, y aprovechamos para reservar mesa para comer, a continuación dirigimos nuestros pasos hacía la pastelería para preguntar por el "Museo del Chocolate", nos dijeron que por la mañana sería imposible enseñárnoslo, debido a que tenían mucha faena que dispensar en el mostrador de la pastelería, pero que si teníamos pensado pasar el día en Daroca, nos abrirían sus puertas por la tarde, estando de acuerdo concretamos la hora. 
Estuvimos recorriendo las calles en busca de los sitios más emblemáticos de Daroca, es un pueblo grande y bonito, poseedor de una leyenda con final feliz, que tiene que ver con una inundación, mucha gente en peligro de ahogó, y lo que en su día se considero un milagro, plasmado en forma de rueda de molino, os la podría detallar pero prefiero que estas pistas hagan mella en vuestra curiosidad, y seaís vosotros quien acabéis la historia. Después nos fuimos a comer, comimos muy bien en un restaurante que esta justo al borde de la carretera, donde esta hace la curva, luego a la hora concretada, acudimos a lo que realmente nos había impulsado a realizar este viaje a Daroca. Visitar "El Museo del Chocolate".
Deciros que "El Museo del Chocolate" existe, pero en cuanto a lo relatado entremezclo veracidad con la fantasía proveniente de mi pensamiento. Nosotros hicimos este viaje hará unos tres años, y la verdad que mereció la pena, comprender que me sería imposible detallar todo lo visto, y explicado dentro del Museo. Si queréis ir, llamar al Ayuntamiento de Daroca, y estos os podrán dar la información de la que yo carezco en la actualidad. Ya sabeís que será un viaje rebosante de dulzura.
Como siempre, chao, chao.

1 comentario:

  1. que rico el chocolate, a mi me gustan casi todos, pero mi preferido es el choco blanco de milkibar, yo por una tableta...............MATOOOOOOOOOOOOOOO.............VALEEEEEEEEEEEEEEEEEE............je je je, 1 abrazo amigo, chao, chao.

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liztormail@gmail.com