sɐsoɔ әnb әs әɯ uɐʌ opuәᴉɹɹnɔo , lɐʇ zәʌ ou uɐƃuәʇ ᴉu sәᴉd ᴉu ɐzәqɐɔ , oɹәd ᴉsɐ ʎos oʎ , ɐ sәɔәʌ oɔol , ɐ sәɔәʌ un oɔod ···
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lunes, 6 de marzo de 2023

Cuento infantil . Moly, una perrita asustadiza.

 

Esta es la historia de una perrita, una perrita muy pequeña que vivía en la calle.

No estaba con sus padres porque cuando era muy muy pequeña, y como era muy miedosa, oyó un petardo y salió corriendo, ella corrió y corrió, y se perdió.
Sus padres la buscaron por todas partes, pero no consiguieron encontrarla.

Ella vivía en una caja de cartón que había en un basurero.

Por el día dormía, con un ojo abierto y otro cerrado, pendiente de cualquier ruido, porque era muy muy miedosa.

Por la noche, cuando no había nadie en la calle salía a buscar comida.

Iba a los contenedores y siempre había algo que los humanos habían tirado, pan, carne, bollos... Y así iba pasando los días, asustada con todo, escondida todo el día.

Pero una noche al acercarse a los contenedores un coche la deslumbró y su miedo la paralizó.

El coche pasó muy cerca y le golpeó la patita.

Moly oyó un “crack” y sintió un dolor muy fuerte en su pata ...

Cayó hacia atrás entre los contenedores sin poder moverse hasta que una pareja de humanos la recogió.

Ella estaba, como siempre, muy asustada.

Los humanos la llevaron a la veterinaria, la doctora Curaperros (ese no era su verdadero nombre, pero todo el mundo la llamaba así).

Allí le curó la patita y al tiempo una familia con dos niñas la llevó a su casa.
Al principio, se pasaba el día en su camita, hecha un ovillo, y solo salía para ir a la calle, donde ella no estaba a gusto, porque tenía miedo a todo, a los coches, a los perros, a la gente, a los aviones…

Un día salió con el padre, y cuando ya estaban cerca de casa, una bocina la asustó, Moly corrió muy rápida y al llegar al final de su cadena, pegó un golpe y la rompió… siguió corriendo, por suerte es una perrita muy lista y se fue al portal, perseguida por su humano, que la llamaba nervioso…

Pero cada día que pasaba las niñas jugaban más con ella, Moly ya salía de la cocina e iba a las habitaciones de sus nuevas amigas, le encantaba estar con ellas, le acariciaban, le daban “chuches” , le hablaban… ella no las entendía, pero le gustaba ver sus caras sonrientes mientras le pasaban la mano por su cabecita y escuchar sus voces.

Poco a poco el salir a la calle ya no le daba miedo, cuando veía otro perro, sus humanas le dejaban que jugase con él .
Empezaba a conocer a todos los perritos del barrio, le gustaba pasear por el día viendo a las palomas y los patos que jugaban en un lago cercano.
Poco a poco perdió el miedo y Moly se dio cuenta que sin ese miedo podía disfrutar más de todo.
Los papás humanos de la casa también le hacían compañía y ella se sentía querida por todos.

En la calle se sentía protegida por su “nueva familia humana”, le encantaba ir a ver a un perro lanudo, al que ella llamaba Lanas, que siempre estaba en el balcón, en un primer piso. Moly, que apenas ladraba, a Lanas, le llamaba desde abajo, y en la distancia se contaban cosas. Los humanos sonreían al ver a los dos tan contentos.

Lo que más le gustaba a Moly era morder cuerdas, hasta llegar a esta casa , las cuerdas que ella se encontraba en la calle, habían sido sus únicos juguetes, por eso cuando su nueva familia le trajo un juguete de cuerda de los de verdad, los mordisqueaba muy contenta… la verdad es que se rompían muy fácil, pero aunque al principio sus humanos parecía que no les gustaba que lo hiciese, después pareció no importarles , porque cuando lo rompía le daban siempre otro .

Moly se acostumbró a comer como los humanos, desayuno , comida y cena, porque antes , cuando vivía en la calle, comía lo que podía y cuando podía.

Moly tenía muchos abriguitos, y cuando salía a pasear con sus humanos , siempre se los ponían. Moly estaba muy contenta, porque ella era muy friolera, y así no tenía frío.

Cada vez era menos miedosa, y aprendió a hacer cosas que no sabía, como dar la patita, salir a la puerta a recibir a los humanos cuando volvían a casa, a recoger la pelota cuando se la tiraban.
Los humanos se ponían muy contentos con ella, le acariciaban, le daban chuches de perro y ahora sí los entendía a medias, ya sabía que ella era “Moly” , y por el tono de su voz sabía que les gustaba tenerla en casa.

Moly, la miedosa Moly seguía siendo una pequeña perrita, pero ahora era una perrita feliz.

Moly pasó de ser una “vagabunda” a ser la princesa en una casa de humanos.


 

domingo, 16 de mayo de 2021

La historia de...

La historia de un pececito que no sabía nadar.

Erase que se era, un pececillo en su pecera.
Que no, que paso, que no voy a escribir cuentitos infantiles, y menos sobre peces que no saben nadar.
Lo primero , porque no, porque yo tengo un trato con los peces, ellos no me comen, yo no me los como a ellos. Y además, ¿Qué narices voy a contar de un pez que no sabe nadar? , ¿Qué hago, le pongo manguitos? , ¿en donde , en las aletas? . ¿un flotador?  Pues tampoco, porque necesita estar con la cabeza en el agua... vamos, que paso a otro tema y dejamos al pez que se busque la vida.

Un señor, venga, sí, un señor que vivía en una casa. bueno, hasta ahora nada nuevo.
Un señor llamado, Leopoldino , al que la gente llamaba Leo , vivía en medio del campo, en una preciosa casa de color blanco.
La típica casa que se dibuja de niño, con su cerca, chimenea, arbolico , camino, vamos, una casa.
Vivía solo desde que le dejó su mujer, hace ya , muchos muchos años, con la compañía de Tú , un pequeño y feo perro , al que Leo llamó Tú , le decía, Tú, a comer, Tú, siéntate, Tú dame la patita y Tú, obediente él , comía, se sentaba o daba la patita.
Leo llevaba una vida tranquila, ya jubilado, tenía un pequeño huerto, en el que crecían 4 lechugas y unos tomates. La verdad es que apenas le hacía caso, porque nunca le había gustado trabajar en el campo.
Leo fue tornero fresador, una profesión, que la verdad nunca he sabido muy bien en que consiste, pero que tiene un nombre muy bonito, muy rimbombante, "tornero fresador", no digáis que no mola.
Y cuando se jubiló, decidió pasar el resto de su vida en esa casita, que veía día tras día al ir y volver del taller donde trabajaba.
Estaba a medio camino de dos pequeñas ciudades, y a Leo no le gustaba ninguna de las dos.
Ni la que vivía antes, porque le recordaba a su vida anterior, a su mujer, a sus amigos, a su barrio, y era algo con lo que había roto.
Ni la otra, la de su trabajo, una ciudad sombría, donde solo había empresas, talleres, tiendas, polígonos, una ciudad fea, que por la noche y los festivos se quedaba sin vida.

Por eso era feliz en su casa, en Villa Leo que decía él, allí con Tú, su feo pero cariñoso perro, su mecedora, su porche y los pájaros asquerosos que no le dejaban dormir la siesta y se le cagaban por todo y a los que Leo odiaba con todas sus fuerzas.



lunes, 10 de mayo de 2021

El reino


De repente, sonó un ruido , como de una puerta al cerrarse, yo , que dormía, desperté.

Abrí los ojos, miré a mi alrededor, y no reconocía donde me encontraba. Era una habitación extraña, con forma circular, sin ventanas, la luz entraba por el techo, que era acristalado.
De nuevo ese ruido, otra puerta, sonó tras la mía.
Me levanté, iba vestido con un pijama totalmente negro, un pijama que no había visto en mi vida.
Salí descalzo, porque no encontraba mis zapatillas, y estaba en un pasillo, un pasillo largo con muchas puertas y un ascensor al fondo.
Parecía un hotel, un hospital, no sé, era algo muy extraño.

Llegába al ascensor, cuando un hombre de más o menos mi edad, salió de otra habitación.
Llegó a mi altura y me saludó muy amable, haciendo una reverencia .
- Hola , buenos días, parece que hoy vamos a tener buen tiempo, su majestad.
Yo asentí con la cabeza, sin saber que decir. ... ¿su majestad? ¿que decía este tipo? , pensé.

Llegó el ascensor, y solo tenía dos botones. subir y bajar.
Bajamos y llegamos a un gran salón. 
El hombre salió y haciendo una reverencia , se marchó.

Al momento llegó otro hombre , totalmente vestido de azul. 
Tras hacer una reverencia , me pidió que le acompañara.

Empezamos a andar y me fue contando:
- Imagino que su majestad estará extrañado de lo que está pasando.
Usted , majestad, ha venido de otra... llamemosle , dimensión, donde todos los habitantes de nuestro reino "viven" hasta cumplir los 50 años.
Es un mundo ficticio, llamemosle un sueño, en el que todo lo que le sucede es solo para acumular experiencias, conocimientos, sentimientos, con los que formarse y que le servirán para enfrentarse a la vida real, la que hoy comienza para usted.
Aquí no existen sus amigos, su familia, su casa, su ciudad, todo estaba en su mente, usted ha vivido en un estado de semiinconsciencia, en la que su mente era lo único activo, como si durmiera.
Sé que le costará adaptarse , pensar que nada de lo vivido hasta ahora es real, pero es su destino.

Yo le escuchaba hablar, pero no acababa de entender lo que decía, de repente me di cuenta que ya habíamos salido a la calle, más bien al jardín, donde no había nadie, solo nosotros dos.
Me miré y vi que mi ropa era ahora azul, como la de mi acompañante...
No entendía nada,

Le miré y , con miedo, pregunté, deseando no haber oído bien lo que me había dicho:
- Pero, ¿Donde están mis amigos, mi familia, mis vecinos?

El hombre, me miró, levantó su mano y con el índice tocó mi frente, diciendo:
- En su imaginación.
El hombre, del que no sabía ni su nombre, me empezó a contar , mientras caminábamos, que yo era el rey de un país, Liztorland , un país pequeño, pero en el que todo se hacía según mis leyes.
Pero yo no quería mis leyes, no quería oro, no quería mi reino, yo quería mi vida, mi familia, mis amigos, mis compañeros, quería volver a ser yo.
De repente eché a correr, tratando de escapar del hombre, que seguía contándome cosas de Liztorland yo corría, y el me perseguía sin callar ni un instante, yo corría, corría, huyendo , no sabía a donde, sin dejar de escuchar la voz machacona del hombre, hasta que tropecé, caí al suelo y empecé a rodar por una cuesta.
Rodé, rodé, hasta que mi cabeza golpeó con una piedra, haciéndome perder el conocimiento.

Desperté y miré a mi alrededor, una sonrisa de alivio se dibujó en mi cara.
Estaba en mi habitación, en la de verdad, con las fotos de mi familia, mi cama , mi mesilla... de repente un pitido metálico sonó en la mesilla. Miré y era mi móvil.
Lo cogí , abrí el mensaje y leí : 
-  Publi : ¡ Postres el Reino siempre contigo , tocandote las narices , hasta en tus pesadillas!

lunes, 13 de abril de 2020

Cuento infantil. La historía de Ávalon.


Esta es la historia de un dragón llamado Ávalon, sí un dragón, de esos que tiran fuego por la boca, grandes verdes…. Lo que pasa que este dragón, ni tiraba fuego, ni era grande, ni siquiera era verde.
El dragón se llamaba Ávalon, así le pusieron sus padres de pequeño, no sabe el motivo, pero le gusta.
Ávalon era un pequeño dragón, pequeño en el mundo de los dragones, de un metro y medio de altura aproximadamente. Era de un precioso azul turquesa, con lunares rosas. Ávalon estaba muy orgulloso de sus lunares. Los contaba cada día, por si se le había perdido alguno.
Y, al contrario de los dragones de los cuentos, lo que salía por su boca no era fuego, eran pompas, sí, pompas de jabón de todos los tamaños.

Ávalon vivía en un bosque, le encantaba perseguir a las mariposas, corretear, hacer pompas…

Un día, vio una preciosa mariposa multicolor, empezó a perseguirla, ella volaba y se paraba, cuando Ávalon la alcanzaba, vuelta a volar y así, sin darse cuenta salió del bosque y llegó a un camino.
De repente Ávalon se encontraba, solo,  en medio de la nada, miró al camino, y vio como dos pequeños bultos corrían hacia él.
Ávalon no sabía que era una persona, jamás había visto una, y se asustó.
Eran Juan y Ana, que venían del colegio.
Como eran de un pueblo pequeño, donde ellos eran los únicos niños, tenían que ir al de al lado, y para eso iban por un camino, día tras día. Pero jamás habían visto algo tan extraño y a la vez tan bonito como Ávalon.
Juan y Ana, llegaron a donde estaba Ávalon… se le quedaron mirando a un paso de él…
Ávalon se tapaba la cara, temblaba asustado.
Juan dijo:
- Hola, ¿Quién eres?
Ávalon levantó despacio la cabeza, le miró fijamente y al abrir la boca, cientos de pompas salieron de ella.
Ana empezó a reír, lo que hizo que Ávalon se asustase, y volviera a sacar cientos de pompas, ahora también por la nariz.
Juan y Ana reían sin parar, explotando pompas, y Ávalon seguía abriendo la boca y sacando pompas y pompas.
De repente, Ávalon se encontraba bien con los niños, se dio cuenta que había encontrado a dos amigos.
Perseguir mariposas era divertido, pero ver a Ana y a Juan reír persiguiendo y explotando pompas, era mucho mejor.

Todos los días Ávalon salía al camino a esperar a los niños, a la salida del colegio y jugaba con ellos. Ávalon sacaba pompas y ellos las explotaban.
Jugaban a pillar, al escondite, le contaban que habían aprendido en el cole, y Ávalon les miraba con los ojos muy abiertos sin enterarse mucho de lo que le estaban contando, pero feliz de verlos sonreír.

Casi sin darse cuenta, fueron pasando los años, todos se iban haciendo más y más grandes.
Ana y Juan dejaron de ir al cole, pero todas las tardes iban al camino a ver al dragón. Era su secreto.

Pero un día el pastor del pueblo los vio. Nunca había visto un dragón y pensó que los niños, ya mayores,  corrían peligro.
Empezó a perseguirlo, amenazándole con su bastón, a la vez que soltaba gritos y alaridos.
Ávalon corría, volaba, pero sin querer alejarse de Juan y Ana.
Ellos gritaban y gritaban, intentando explicarle a Ataúlfo, que así se llamaba el pastor, que Ávalon era amigo suyo…
De repente, Ávalon se paró, abrió su gran boca y soltó cientos de pompas multicolores.
Ataúlfo se detuvo y mirando a los dos amigos comenzó a reír a carcajadas.
Ana y Juan también rieron, hasta Ávalon, que no entendía que estaba pasando, también reía.

Después de aquella tarde, los habitantes del pueblo iban todas las tardes a jugar con Ávalon, el dragón de las pompas.
Él era feliz, rodeado de todos, le traían comida, pasteles enormes, fruta fresca y todos los días merendaban juntos.

Ávalon fue uno más para siempre, a pesar de ser totalmente diferente de ellos, a pesar de ser pequeño, azul turquesa y con unos preciosos lunares rosas.
A pesar de soltar pompas por la boca y no saber hablar su idioma.
Todos lo querían, por ser como es, aunque no se pareciese en nada a ellos.




Cuento infantil . Potocó y Patoribio.


Habíase que se era, un pequeño potrillo llamado Potocó. 

El motivo de ese sonoro nombre es el ruido que hacía con sus pequeños cascos cuando andaba por la cuadra, potocó, potocó, potocó.
Potocó vivía en una pequeña granja de patos, rodeada de monte.
Todos los patos iban a su aire y apenas le hacían caso a nuestro protagonista, que había llegado hacía unos días a la granja, cuando su dueño lo había comprado en la feria del pueblo.
Solo un pato, llamado Patoribio se acercaba a saludarle todas las mañanas.
Poco a poco, Potocó empezó a hablar con Patoribio, le preguntaba cosas de la granja y el pato, que le encantaba contar historias, la mayoría inventadas, le alegraba las mañanas , mientras Potocó comía hierba bajo un árbol.
Patoribio , además de contar historias le gustaba escaparse del corral, dando un salto pasaba por encima de la valla y su diversión favorita era ir a la ventana a escuchar la radio , una radio que estaba todo el día encendida, porque el granjero, que vivía solo le gustaba escuchar voces al llegar a casa.
Un día empezaron a hablar de una carrera que se celebraba en el pueblo, una auténtica carrera de caballos, iban a ir los mejores caballos de la comarca.
Un día empezaron a hablar de una carrera que se celebraba en el pueblo, una auténtica carrera de caballos, iban a ir los mejores caballos de la comarca, enseguida se lo fue a contar a Potocó.
Potocó esa noche no pudo dormir, él quería ir a esa carrera, quería ver a más caballos.

Por la mañana empezó a entrenar, era muy curioso ver a Potocó y a Patoribio montado sobre su lomo, como el mejor jinete, dándole ánimos a Potocó:
Corre, potocó, corre , le gritaba.
El caballito ponía todas sus ganas, corría y corría dando vueltas por el cercado, con su amigo Patoribio sobre su lomo.
El granjero los miraba entre extrañado y divertido.

Los días pasaban y Potocó cada vez lo hacía mejor y más deprisa.
Sabían que el granjero iría a la carrera, porque se lo había comentado a su vecino, y Patoribio, que además de hablar mucho le gustaba escuchar todo lo que pasaba en la granja, se lo había escuchado .

El resto de los patos no entendían la amistad del caballo y de Patoribio, porque Potocó no era un pato, pero a los dos amigos no les importaba que les mirasen raro , ellos eran felices con sus carreras,  Potocó se lo tomaba muy en serio los entrenamientos y cada día lo hacía mejor.

El granjero cada vez estaba más impresionado , cada vez que los miraba, Potocó y Patoribio corrían con más ganas.

Llegó el día de la carrera, y Potocó estaba muy nervioso.
Se levantó temprano y salió al cercado corriendo, cuando de repente vió alejarse a la furgoneta del granjero.
Empezó a relinchar con fuerza y a golpear con los cascos el suelo, potocó, potocó, potocó, intentando llamar la atención del granjero.
Pero solo consiguió que salieran todos los patos, con Patoribio delante de todos , que no entendían el por qué de tanto ruido.
Potocó comenzó a llorar desconsolado, el granjero no le había llevado a la carrera...
Pero Patoribio no era un pato que se rindiese fácilmente, de un salto se subió al lomo del caballito y empezó a gritar:
Arre, arre Potocó, vamos a correr la carrera.
Potocó dejó de llorar y sin pensárselo corrió alejándose de la valla, , una vez se había alejado lo suficiente, empezó a correr hacia la valla, corriendo , corriendo, corriendo, y de un impresionante salto, pasó por encima de la valla.
Todos los patos quedaron "picoabiertos" , menos Patoribio que reía a carcajadas encima de Potocó.
Potocó y Patoribio llegaron al pueblo cuando la carrera estaba a punto de empezar.
Disimuladamente se colaron entre medio del resto de caballos, que los miraban con extrañeza.
Poco a poco fueron llegando los jinetes , cada uno se llevaba a su caballo para ponerles la silla.
Los jinetes no hacían caso al pequeño Potocó, que estaba en un rincón, medio escondido , con su amigo Patoribio.
El establo se quedó abierto y los dos amigos salieron , vieron que el resto de caballos correteaban por un pequeño prado, calentando los músculos para la carrera, sin mirarse unos a otros.
De repente sonó una sirena y todos los caballos fueron hacia la salida.
Potocó y Patoribio les siguieron hasta la salida, mezclados entre todos.
Un cohete marcaba la salida, todos los caballos salieron al galope y pronto Potocó quedó atrás.
El corría con todas sus fuerzas, Patoribio le animaba , pero veían como los caballos, enormes caballos de carreras, se alejaban de ellos.
Pero a pesar de todo, Potocó no se rendía, corría, corría, corría...
Los caballos empezaron a cansarse y Potocó empezó a alcanzar a algunos, poco a poco se puso en el grupo de cabeza.
El granjero se dió cuenta que eran sus animales y no podía creérselo.
Potocó ya solo tenía a 4 caballos por delante.
De repente , una bandada de patos apareció volando por encima de los caballos , y dando fuertes aletazos y con sus graznidos asustaron a los caballos, que se quedaron frenados en seco.
Potocó y Patoribo siguieron adelante, y sus amigos los patos se fueron apartando para dejarles paso.
Potocó se puso primero y apretó los dientes , siguió corriendo hasta llegar a la meta.
Era el ganador.
El granjero corrió a la meta y se abrazó al caballo, no sabía como había pasado todo, pero estaba muy contento, Potocó era feliz y también lo era Patoribio.
En el pueblo la gente no entendía como un pequeño caballo, montado por un pato había logrado ganar la carrera a esos fuertes caballos de carreras, pero como era el único caballo del pueblo , lo celebraban como si fueran el propio granjero.

A partir de ese día Potocó y su amigo Patoribio eran famosos en el pueblo y todos al verlos pasar por los caminos les aplaudían y jaleaban sonrientes.
Ellos eran los protagonistas, pero ellos sabían que sin la ayuda del resto de patos , jamás la hubiesen ganado.

martes, 18 de febrero de 2020

Nada en concreto

Hace ya casi dos años que dejé parado este blog.
Hoy he decidido retomarlo, y la verdad es que tampoco sé porqué.
Tampoco esperes una historia espectacular, de hecho, llevo 3 líneas y aún no he dicho nada.


Esta es la historia de un señor, así , en general, un señor de un sitio, que vivía en una casa, de una ciudad cualquiera.
Todas las mañana, a veces sí y otras tampoco, se levantaba , se duchaba, casi siempre, y salía a la calle, cuando quería.
Como trabajaba desde casa , salir era tener fiesta y quedarse en casa era todo lo contrario.
Cuando salía, le gustaba, aunque tampoco en demasía, ir a pasear al parque.
El parque era el típico parque, con sus árboles, sus caminitos, su césped, sus bancos y sus niños gritando y corriendo como posesos.
Pero los laborables , tenía lo mismo, a excepción de los niños y eso hacía que el parque fuese más bonito, sobre todo mucho más silencioso.
No es que a nuestro protagonista , al que aún no le hemos puesto nombre... llamémosle Remigio , no le gustaran los niños, de hecho, hace ya muchos años, hasta fue uno de ellos, pero una vez cambió de bando y pasó al de los adultos, casi prefería tenerlos lejos.
Estaba Remigio en un banco, a solas con sus pensamientos, cuando de repente, uno de esos niños vociferantes llegó junto a él. Se sentó en el banco y con una pelota cogida con sus pequeñas manos , le miró fijamente.
Remigio seguía a lo suyo, con los ojos cerrados, pensando y pensando, en nosequé y en nosecuantos, y notó los dos ojitos clavados en su cara, como dos pequeñas agujas.
Cuando abrió los ojos vio al niño, mirándole sonriente.
Remigio miró a su alrededor, buscando un adulto, pero no había nadie.
El niño no hablaba, no se movía, solo miraba y sonreía.
Volvió a cerrar los ojos, con la esperanza de que el niño se aburriera y se marchase... pasaron los minutos y seguía notando al niño a su lado.
Volvió a abrirlos y ahí seguía , mirando y sonriendo.

Remigio le dijo :

Niño, ¿que haces aquí solo? ,¿ no deberías estar en el colegio?

El niño , miraba y sonreía, solo eso, miraba y sonreía... bueno, y sujetaba la pelota con sus pequeños bracitos.

Remigio insistió:

¿Que quieres niño?

Pero el niño , ahí a lo suyo, sin parar de mirar, sin parar de sonreír.

Se levantó rápidamente y emprendió camino a su casa, el niño le siguió, mirando y sonriendo.

Aceleró el paso, el niño hizo lo mismo.
Pronto el paso era tan rápido, que el niño, con sus piernitas no podía seguirlo y se fue quedando atrás.
Llegó al portal, sacó las llaves, se dio la vuelta, y ahí estaba de nuevo el niño, mirando y sonriendo.

De repente, se oyó una voz de un señor muy muy mayor, diciendo:
Remigio, Remigio, ven aquí.
Y el niño , dio la vuelta y corrió hacia su abuelo.

Remigio no podía creerse que ese niño en realidad era él, y ese señor mayor era su abuelo.
Cerró los ojos, se los frotó con fuerza , el típico gesto de incredulidad , y cuando los volvió a abrir, estaba solo, en su sofá, se acababa de despertar de una bien ganada siesta.

Se levantó, se puso de nuevo sus gafas de ver de cerca y volvió a su ordenador, a hacer lo de siempre, nada en  concreto.





domingo, 8 de noviembre de 2015

Que bonito es tener un animal en casa

Que bonito es tener un animal en casa.
Solo los que habéis pasado por esta situación, o la estáis pasando, podréis llegar a entenderme.
Eso de estar en la cocina, y ver como cada vez que coges un alimento, tu animalito revolotea a tu al rededor.
Ver como te sigue por toda la casa, como apoya con suavidad sus pequeñas patitas sobre ti, porque le encanta el contacto humano...
Estés donde estés, cuando menos te lo esperas, ahí la tienes, sin abandonarte.
Te vas de casa y se queda triste esperando tu regreso. Por eso, en cuanto abres la puerta, ahí está, deseando de nuevo jugar contigo.
Que bonito es tener un animal en casa...

sábado, 6 de septiembre de 2014

El Extraño

Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población.
Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia.
El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.
Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.
Mis padres eran instructores complementarios:

Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer.
Pero el extraño era nuestro narrador.
Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias.
El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las redes sociales

Hola teclas, hoy os traigo una pequeña historia que me ha mandado una persona a la que precisamente , gracias a internet puedo estar en contacto con ella.
Nos separan miles de kilometros , no como al de la historia, pero algún día llegaremos, de hecho a veces yo lo he heco, a hablarnos soo por medio de las redes en lugar de en persona

Mi mujer ya está en el “feisbuq” y hemos decidido comunicarnos a
través de él. El otro día escribió que iba a poner lentejas y yo le
contesté: me gusta. Han dicho que es en verano cuando más
trifulcas matrimoniales hay y nosotros hemos encontrado una solución a
nuestros problemas conyugales en las nuevas tecnologías. Nada de
broncas. Todo a través de mensajitos.

jueves, 25 de abril de 2013

Un balón y un palo

Hola teclas, hoy os vengo a contar una aventurilla de esas que a veces pasan...

Tras un entrenamiento de mi peque en su equipo de fútbol , parece ser que no se había quedado satisfecha de balón y se quedó con algunos amigos a seguir pegando patadas.
Una de estas patadas "un niño", ese a quien siempre le hemos echado la culpa de algo malo que hemos hecho para que nuestros progenitores no nos echen la bronca a nosotros, golpeó el balón con fuerza hacia un pino quedando este  colgado, encalado o como quieran llamarle en el sitio desde el que me estén leyendo.
Tras intentar bajar el balón tirando piñas mi hija y su amigo, por otra parte dueño del balón , viendo que no lo conseguían vinieron a pedir ayuda.. cuanto daño ha hecho el anuncio ese de "Mi padre lo arregla, todo, todo y todo..." .
La cosa es que ahí estaba yo con una botella de zumo, de esos isotónicos , que tienen un taponico de plástico y debajo , al estilo de los botellines ciclistas, otro que al sacarlo deja paso a que salga el líquido.
El tapón de plástico se perdió en uno de los primeros "disparos" entre los ramajes del pino donde estaba el balón.
Se la dejo al dueño del balón que la lanza, saliendo esta rebotada hacia mi, los reflejos y la suerte me salvaron de impacto en toda la cara.
Tomo yo el mando.

martes, 5 de febrero de 2013

Les luthiers. El rey enamorado

Hola amigas teclas, hoy os traigo un vídeo antiguo y genial a la vez de los geniales Les Luthiers .
Podéis seguir "el cantar del juglar" en la letra que he pegado abajo desde la web http://www.musica.com/letras.asp?letra=865774

A continuacion un fragmento del Drama "Enrique VI" de William Shakenends. 


Escena septima del cuadro tercero del acto primero. 
El Rey Enrique VI ha rezado la novena en su cuarto y despues de unos 
segundos atraviesa la quinta. 

Recitado: 
- Ven juglar, acerquemonos al balcon de Maria 
para darle una serenata. 
Maria, Maria, mirala 
que beya plebella, 

lunes, 11 de junio de 2012

Poesía encontrada

Hola teclas, mirando papeles por casa me he encontrado esta poesía. Creo que la escribí yo, porque es mi letra, no recuerdo cuando, pero hará más de 15 años. La he buscado en internet y parece que no existe por lo que será mía, la verdad no lo puedo asegurar...
Bueno, la pongo aquí a ver que os parece:


FUENTE: http://3.bp.blogspot.com/


A la caída de mis ojos

Hoy hay viento
Se oye susurrar las hojas,
se siente el batir de las olas.
Las nubes corren
como si las persiguiera un enamorado
Los pájaros están inquietos,
pues los insectos se esconden.

Hoy habrá luna llena.
No la veré surgir el el palmeral
junto a mi amado

Él no está aquí,
pero la veremos juntos en nuestro recuerdo.

Ella me dirá que soy hermosa.
Y él me amará con suavidad y ternura.

El viento le dirá a la luna:
- ¿Has visto a esos dos? Están enamorados,
- ¿Y tu que sabes? Siempre estás corriendo y no te fijas.
- Lo sé , pues yo recorro sus cuerpos y los excito.
- No eres tu quien los excitas, es mi influencia y mi magnetismo.
- Calla, ¿no los oyes?
- Como los voy a oír si tu te llevas sus palabras.
- No son palabras las que escucho, son sus sentimientos.

Esta noche en la luna verás mi rostro,
es feliz , claro y luminoso, como el de ella.

Esta noche te enviaré al viento, 
que te susurrará al oído,
"Gracias por el TE QUIERO"

Extraña poesía, muy extraña, por eso es posible que sea mía.
Otro día, queridas teclas os cuento más cosas.

viernes, 8 de junio de 2012

El caballo zombi en la radio y en camisetas.

Hola teclas, recordaréis que hace poco os conté la historia del Caballo Zombi, que podéis leer aquí, pero aprovecho para traeros lo último, los diseños de las camisetas que prometió hacer mi amigo Francisco, si el Real Zaragoza se salvaba.
Este es el diseño de Francisco del que habla Nacho en el archivo de audio que podéis escuchar en el enlace de abajo.
Es muy corto y en él se escucha como Laura Ferrer , directora del programa "Pisando área" de Radio Ebro dialoga con Nacho sobre el caballo zombi y nuestro grupo de whassapp en presencia de Paula, una zaragocista de pro.




Y aquí está el diseño definitivo, sin el fondo, para que el caballo zombi , su dibujo diseñado por Francisco , esté más integrado en la camiseta.
Espero que os guste.
Y eso es lo que os quería contar esta vez , amigas teclas, como siempre digo, otro día os cuento más cosas.

sábado, 26 de mayo de 2012

CABALLOZOMBI [ Su historia]

Hola teclas, hoy vengo a cumplir una promesa.
Cuando el Real Zaragoza iba camino de el milagro, de la salvación, del ascenso, de seguir en primera un año más. Cuando todo ya parecía perdido , algunos realizamos promesas como Jimenez con su jota, otros se raparon al cero, como mi amigo Francisco, otros se hicieron un tatuaje y yo, me propuse hacer en este blog , lo que en estos momentos inicio. 
El caballo zombi en Getafe (www.zaragocistas.com)


LA HISTORIA DEL CABALLO ZOMBI
Erase que se era una pareja de caballos , caballo y yegua, que hicieron lo que deben hacer para que esta historia empiece.
La mamá yegua tenía en su vientre al un pequeño potrillo, dicho potrillo ya apuntaba maneras, y en lugar de pegar pataditas , mordisqueaba , desde dentro , a su madre.
Nada más hacía presagiar el futuro que deparaba a nuestro pequeño protagonista, o debería decir "potrogonista"...
El pequeño potro nació de pequeño, como todos, sus padres eran felices, como todos. Y sus primeros años se dedicó a mordisquear la hierba , como todos, aunque a veces sus poderosos dientes mordisqueaban cada vez que tenían ocasión las patas de todos los compañeros que pillaba cerca.
Su vida transcurría plácidamente hasta que la policía americana decidió que podía "servir al cuerpo" .
Mientras , en la vida real, cuatro amigos dialogaban sobre una serie de zombis, dos de ellos hace tiempo que sabían de la existencia de nuestro "potrogonista".
Ellos ya habían descubierto que la magia que salía desde dentro de ese ser podría convertirse en algo muy importante para nuestros intereses.
Ellos dos bromeaban sobre dicho ser, sobre su poder, sin saber que pronto dejaría de ser objeto de broma.
En las pantallas de medio mundo nuestro potrillo, se había convertido en todo un señor CABALLO, guiando a Rick en The Walking Dead , entre hordas de zombis , hasta que por causas del guión y entregándose al papel hasta el final , sacrificó su vida o deberíamos decir se entregó a su destino , para que Rick escapase.

Ahí empezó su leyenda, su verdadero destino, cuando los zombis deboraban sus entrañas no sabían que estaban colaborando a incrementar su poder, cada mordisco, cada manotazo, cada pellizco en sus vísceras era un rayo de luz, sobre nuestro protagonista.
Los cuatro amigos, seguidores de TWD, guiados por el profeta de CZ ( a partir de ahora le llamaremos así para acortar) , comentábamos la serie, pero en todas las conversaciones aparecía CZ, él era parte de ellas porque se había metido en nuestra cabeza y no podíamos quitárnoslo.
Uno de estos amigos, que llamaremos Gaudí, no porque sea familia del famoso arquitecto, pero fue él quien edificó en nosotros una extraña religión, sin ritos, sin sacerdotes sin catedrales, pero basada en dos cosas, el buen rollo y sobre todo en el optimismo más puro.
Mientras nuestro CZ, seguía deborando uno tras otro a los equipos que se enfrentaban al Real Zaragoza, bueno, a veces no lo hacía , estaba cansado, lleno, y ese día hasta Jimenez sentía vergüenza.
Pero Gaudi seguía con su optimismo, el CZ volvería, y pondría las cosas en su sitio.
El CZ, se había convertido en un personaje solitario, tan pronto servía para acabar una frase, como para amenazar a un jefe, como para ir a rematar un corner, pero jamás se le veía, era solo una cuestión de fe, de optimismo. Una válvula de escape para sonreír en las conversaciones de nuestros cuatro amigos.
Poco a poco, el CZ incrementó su poder, empezó a traer optimismo a los zaragocistas, sin que tan siquiera ellos supiesen que era , precisamente él , el que a falta de unos minutos , frente al Villlarreal , ayudó a Luís García y a Abraham a darle la vuelta al marcador.
El CZ se había entretenido en el parque grande asustando a los niños y por poco no llega a solucionar el partido.
Gaudi, seguía profetizando la salvación, el resto del grupo sonreía complacido.
El CZ no pudo ir a San Sebastián, una Yegua zombi reclamaba sus servicios, y así nos fue.
Volvíamos a perder la fe, todos menos Gaudi, que seguía empecinado en que el CZ nos llevaría a su lomo hasta el objetivo.
Luego vino el equipo navarro, ya estaba casi logrado cuando de repente una preciosa cebra comanche de la grada reclamó la atención de nuestro CZ, justo en ese momento sacaron un corner y nos hicieron el empate... además del optimismo hay otra cosa que guía a nuestro protagonista, es su amor por el sexo opuesto.
El empate cosechado volvió a minar nuestra moral, menos para Gaudi, porque él es el optimismo hecho carne, él seguía confiando en los nuestros y en su guía espiritual, el CZ, que sabía que no podía fallarnos.
A partir de ahí se puso las pilas, fue a Valencia, y a pesar de tener trabajo , mucho trabajo, hizo gala de su poderío para lograr la victoria. 
Ayudó a Postiga a llegar al área en el 94 frente a los colchoneros , chutó con fuerza el penalti lanzado por Apoño, dándonos una nueva victoria.
Algunos zaragocistas más se unían sin saberlo a la religión de Gaudi y el CZ, el #Sísepuede, empezaba a brotar de las gargantas de muchos.
El CZ, sonreía confiado, porque él, solo él podía conseguirlo.

En Gijón , de nuevo el CZ daba el toque para que Lafita hiciese el 1 a 2.
Gaudi, seguía repartiendo optimismo, su mentor así se lo decía, #We believe , porque el CZ, sabe idiomas, que para eso trabajó el Hollywood 
El CZ, creía que era demasiado fácil y dejó que el Real Zaragoza perdiera los dos siguientes partidos, aunque se paseó por otros campos intentando que el resto hicieran los resultados planeados.
Los caminos del CZ son inescrutables,solo él sabe como puede hacer para que al final de ese camino esté el destino fijado.
Después llegaban otras victorias, derrotas y empates de nuestros rivales. 
La gente se iba uniendo al optimismo, Gaudi con el CZ nos había convencido a todos.
Al final, el CZ tenía todo donde quería, el Real Zaragoza solo tenía que ganar el último partido, sin importarle el resto.
Para eso, emprendió su último galope, terminó de comerse el pesimismo, su último mordisco fue cuando Apoño marcó el penalti.
Todos mirábamos ojopláticos el milagro de nuestro Real Zaragoza. La fe les había hecho llegar hasta allí, y Gaudi sabía que iba a pasar porque nuestro líder espiritual, se lo había relinchado al oido.

Para terminar de llevar el extasis el CZ permitió rizar el rizo con la estupenda vaselina de Postiga en el último minuto.
El Caballozombi, sonreía desde el corner, viendo el Alfonso Perez zaragocista, una mirada a la zona de periodistas donde estában Nacho y Gaudi, celebrándolo.
Gaudi mira al corner y ve al CZ, le sonría, y ese le guiña el ojo.
Lo había hecho, había salvado al Real Zaragoza.


El caballozombi desapareció galopando a la espera de que el año que viene no le de tanto trabajo.
Cuentan que se le ha visto trotando por el Valle del Ebro a la espera de que cuatro amigos se junten en la frontera que une dos de las regiones más bonitas de España, a compartir rezos, letanías , cervezas, refrescos, viandas y especialmente amistad, pero sin whassap por el medio.


Por cierto, no nos olvidemos de la mano del manco, (de la serie TWD) que porfin apareció, llevando tatuada , como no podía ser de otra manera la imagen de nuestro protagonista.



Esta es la promesa que hice si nos salvábamos , escribir la historia del caballozombi. Solo es parte de ella, y aún le quedan muchas por hacer.
Mientras seguiremos compartiendo charlas y sonrisas entre los cuatro amigos, unidos por TWD , por el caballo zombi, el manco pero sobre todo el optimismo de Gaudi, y el buen rollo de todos ellos.

Bueno teclas, esto es todo por hoy, otro día os cuento más cosas.


NO OS PERDAIS LA "CONTINUACIÓN EN 

El caballo zombi en la radio y en camisetas

lunes, 23 de abril de 2012

La historia de San Jorge (Monologo de Alsina en Zaragoza)

Hola teclas, aquí os pongo parte del monólogo de Carlos Ansina (Onda Cero) en Zaragoza al realizar su programa de "La Brújula"
Podeís leerlo y escucharlo entero aquí:

 http://blogs.ondacero.es/alsina/gente-aprende-sus-errores_2012042300213.html

o aquí
http://podcast.ondacero.es/mp_audios3/audios/ondacero.es/2012/04/23/00131.mp3

Aragón, que festeja hoy a San Jorge, caballero cristiano y mártir.

Quién no conoce la leyenda del caballero y el dragón, ¿verdad? Unos la sitúan en Capadocia, otros en Silca. Un dragón tenía aterrorizado a un reino. Cada día había que ofrecerle un sacrificio para que no subiera la prima de riesgo (perdón, para que no les atacara, destruyendo las casas e incendiando las calles). Primero le fueron entregando ovejas, corderos, terneras, pero se terminaron los animales y hubo que empezar con las personas. ¿Algún voluntario? Claro, nadie quería. Pero era susto o muerte, así que empezó el susto porque cada día le tocaba a alguien.

Semanas y semanas y semanas. Mientras los enviados al sacrificio fueron gente corriente -asalariados, funcionarios, pensionistas, universitarios-, el dragón se los merendaba y a otra cosa. Ah, pero un buen día en el sorteo de “quién pringa hoy” le tocó a la princesa. Ay, la princesa, tan dulce, tan bien vestida, tan delicada. Y tan suertuda, porque según iba la pobre al matadero mira tú por dónde se encontró con un valeroso caballero que le dijo: “aparta guapa y déjamelo a mí”. Y en estas, sacó la espada y mató al dragón de una estocada, así, con un par y un pis pas. Y se salvó la princesa. (Os dais cuenta de que hasta en las leyendas hay clases, eh. ¡Si eres princesa te salvas, Letizia!)

De la sangre que manaba de la herida mortal del bicho se formó una rosa que el caballero, Jorge, regaló a la dama. Ésta, agradecida, le regaló un libro porque se dio cuenta de que al caballero le sobraba valor pero igual le faltaba cultura, digo yo. En Palacio, naturalmente, se alegraron mucho porque una princesa viva siempre es más útil que una princesa devorada, pero en el pueblo la gente lo que empezó a decir es: “esta caballero ya podía haber aparecido antes, ¿no?, con la cantidad de plebeyos que hemos sido triturados”. Y el caballero, que era muy bueno y por eso acabarían haciéndole santo, admitió que debía haber estado más despierto y pronunció una frase que en el pueblo nunca han olvidado: A lo mejor os suena. Dijo: “Me he equivocado. Lo siento. No volverá a ocurrir”. Él también quedó como un rey.

Hasta luego teclas, otro día os cuento más cosas.

jueves, 5 de abril de 2012

El vicio del Guasap (whatsapp )

Hola teclas, hoy os vengo ha hablar de un vicio, un nuevo vicio llamado whatsapp, pero yo lo llamaré GUASAP, ¿porque ? porque es mi blog y es mi aplicación, por lo que la llamo como quiero, a ver si ahora las teclas van a decirme lo que tengo que hacer.


Bueno al grano, el "guasap" es una aplicación para móvil, tienes que tener conexión a internet, descargarla y un mundo de  posibilidades, sobre todo de "enganchamiento" se abre en tu "parato".
Es como un chat de los de antes, esos que estaban de moda cuando yo empecé en internet, esos que te metias, había unos cuantos conocidos con los que quedabas siempre sobre la misma hora, cada uno tenía su color, su tipo de letra y hablabas sobre lo humano y lo divino, casi siempre de tonterías, porque si querías podías hablar de cosas más serias en chats privados , como una especie de bis a bis virtual, en los que podías contarle cosas a otro sin que nadie más se enterase.
Pues lo del "guasap" es lo mismo pero en el móvil y conectado las 24 horas.
Puedes hablar con todos tus contactos que lo usen, pero también puedes crear grupos, en los que unos cuantos comentáis cosas de la peli que estáis viendo, del blog en el que escribís o de lo que quieras.
A veces puede despertar recelos entre tus acompañantes, dado que es un poco violento estar en dos conversaciones a la vez, la que tienes delante y la que sale por la pantallica.
Pero es un vicio, yo tengo dos grupos, uno para la asociación RZFans , en el que hablamos de todo lo relaccionado con ella, y otro que empezó con 3 amigos , en el que comentábamos la serie de los zombis, pero que ahora , una vez acabada la serie nos sirve para poner cosas en común , siempre dentro del buen humor.
A veces , lo reconozco , me dejo llevar y mientras veo la tele, estoy con amigos , atiendo al móvil y al "guasap", me meto de tal manera dentro de la aplicación que , ayer por ejemplo, me pasó una cosa muy graciosa, bueno, graciosa no sé si es la palabra, porque pensandolo bien es preocupante...se me va la olla cosa mala.
Os la voy a contar:


Ayer estaba con mi mujer y una amiga, ambas lectoras de este blog.
Yo había comprado pipas de calabaza, tomábamos cerveza y mi mujer un café.
Ellas hablaban de sus cosas, y yo sentado a la mesa daba cuenta de las pipas mientras "guasapeaba" con unos amigos.
Pipa, tecla, tecla, pipa, todo perfecto.
Estaba yo concentrado, muy concentrado en la pantallica, mirando el "juguetico" que dice mi mujer, cuando tan concentrado estaba , se me acabaron las pipas de la mano. 
Sosteniendo el móvil con la derecha , mientras escribía a una mano, hecho mi mano izquierda hacia la mesa para "recargarla de pipas" , ella (la mano) iba sola, yo no la dirigía, mi cerebro estaba en el "guasap", ella (la mano, insisto) buscaba las pipas por su cuenta, y ¿que hizo? , pues nada , que las pipas estaban en el lado derecho de la mesa, y en el izquierdo estaba el café con leche de mi media naranja.
Ella (la mano, que ya lo dije antes) llegó hasta la altura del café y se metió dentro, buscando las pipas, entonces al sentir el calor, y la humedad del café, mi cerebro volvió a salir del "guasap" para volver al mundo , viendo lo que había hecho.
Me dio por reír, mi mujer y la amiga me miraban con cara sorprendida, ¿Pero que haces ? Yo no sabía, la verdad es que no lo sabía, yo acababa de llegar, estaba en "guasap"...
Por suerte se lo tomaron con humor, además todo el mundo sabe que el café con yema (de dedo) tiene un gusto especial....
Con eso quiero demostrar que aunque el móvil sea pequeñico, y yo no quepa dentro, si que lo hace mi cerebro, que como muchos sabéis también es pequeño, muy pequeño.
De verdad que desde ayer, he intentado pensar como llegó mi mano hasta el vaso de café, y por más que lo intento no lo consigo. El "guasap" me tenía abducido, me sigue teniendo, pero a partir de ahora , intentaré no hacer dos cosas a la vez, al menos si el café que tengo al lado está muy caliente.


Y esa es la historia que quería contaros hoy , amigas teclas.


Un consejo, si eres hombre, no intentes hacer dos cosas a la vez, nuestro cerebro no está preparado para eso.

miércoles, 15 de febrero de 2012

El trabajo de un gilipollas

Hola teclas, hoy os voy a contar una historia sobre un personaje imaginario..o no, que llevado por la crisis tuvo que agarrarse a un clavo ardiendo, y de momento no lo ha soltado, pero no sabe cuanto aguantará las quemaduras.

Esta es la historia de "un señor" llamémosle : Leovigildo.
Leovigildo no ha hecho otra cosa en la vida que trabajar, toda su vida, más de media vida llevaba en ello, desde los 19, pero la crisis, le afectó como a tantos otros, y después de llevar más de 11 años trabajando para la misma empresa, esta cerró su sección y Leovigildo se tuvo que buscar la vida como pudo.
Como no tenía trabajo, se hartó de echar currículum en todas las agencias de transpaquetería de la zona.
Mientras su negocio "malvivía" perdiendo dinero un mes tras otro. Menos mal que entraba un sueldo en casa por parte de su señora, sino hubiera sido imposible aguantar.

Por fin una empresa le llama, y aquí empieza en realidad la historia.
Él muy feliz de encontrar trabajo se desplazó a la entrevista.
Antes de la hora concertada llegó a la oficina.
Nadie sabía nada, les dijo que había quedado con el jefe, le dijeron que no sabían ni si aparecería y que volviera luego.
Leovigildo se fue a su furgo, aparcada cerca de la puerta y esperó durante casi una hora.
Por fin apareció el jefe, que a partir de ahora llamaremos "jefe".
Después de hablar , le ofrece una ruta, para repartir unos 50 paquetes al día, le dice que es muy fácil y que le pagará casi 2 € por paquete entregado.
Se le pagará por pagarés a 60 días, política de empresa, dice Jefe.Esto es, lo trabajado en febrero, dado que se presenta factura enl 29 de febrero, se cobrará el 29 de abril.
Que si quiere empezar mañana mismo. Leovigildo dice que sí, no porque lo que le ofrecen sea bueno, sino porque es lo único que le han ofrecido.
Al día siguiente, allí estaba como un clavo a las 7 de la mañana.
A esa hora se supone que iban a estar todos para recepcionar la mercancía y distribuirla por rutas.
Durante los 6 días que ha estado , allí estaban el jefe de almacén, otro nuevo, uno más y Leovigildo. NADIE MÁS.
Hasta las 7:30 no aparece el resto, pero Leovigildo es nuevo y calla.
Cuando le empiezan a dar los paquetes se da cuenta que tiene un listado de casi 200 pueblos diferentes.
Que algunos de ellos están separados por más de 70 kms entre sí, que no conoce las calles de la ciudad a la que va, que no son 50 paquetes, sino unos 30, pero que solo se cobra por paquete entregado, da lo mismo que te desplaces a un pueblo a 20 km del sitio más cercano , porque sino hay nadie no lo entregas y no lo cobras. Se puede llamar antes, pero el móvil lo pagas tu. Así como el gasóleo, el desgaste de ruedas, las posibles averías, las multas, las revisiones, impuestos, seguro de autónomos...TODO.
El primer día, Leovigildo empezó a las 7, acabó a las 20:30...sin parar a comer. 300 kms realizados, 29 paquetes entregados... y 39 euros de gasoil gastados.....
Como es el primer día , traga.
Pero el segundo no es muy diferente, ni el tercero, ni el cuarto...
Se me olvidaba que Leovigildo debe llevar cambios (de su dinero) para los posibles contrareembolsos, que debe guardarlo hasta volver y que si falta algo deberá ponerlo de su bolsillo.
El miércoles llama a Jefe y le explica que está perdiendo dinero, porque si gasta 39 € en gasoil , y hace 30 portes (por decir algo) estaría "ganando" 15 euros por 13 horas de curro, a lo que habría que descontar lo anteriormente citado (...el móvil lo pagas tu. Así como el gasóleo, el desgaste de ruedas, las posibles averías, las multas, las revisiones, impuestos, seguro de autónomos...TODO...) y no salen las cuentas.
Jefe muy amable le emplaza a hablar al día siguiente con el del almacén, pero este dice no saber nada, y le emplaza a mandarle un correo electrónico a Jefe.
Se hace el jueves y se sigue sin recibir respuesta a día de hoy.
¿Que hace Leovigildo? ¿Se planta y deja de perder dinero, dejando el curro o sigue tragando a pesar de ganas poco más de 1 euro a la hora....? Sin parar a comer, comiendo en la furgo un bocadillo en los semáforos...
Bueno teclas, pues esa es la historia de Leovigildo, pero podría ser la de cualquiera.
Viva la sociedad capitalista.

viernes, 27 de enero de 2012

Carmelo Cotón. El hombre que dijo una vez...

Hola teclas, ante los cienes y cienes de correos, mensajes de twitter y facebook e incluso gente que me para por la calle para preguntarme sobre quien es Carmelo Cotón, he decidido compartirlo con vosotras.

La historia de Carmelo Cotón comienza un día que lo escuché en mi fiel compañera, la radio.
Los geniales "gomaespuma" muy dados a crear personajes con nombres especiales lo nombraron, a mi me gustó y decidí "adoptarlo" poniendolo como "decidor" de frases, que no es que no sean suyas, sino que más de la mitad son encontradas por internet, y el resto son producto de mi imaginación. Es facil saber cuales son las de cada clase... las malas son las mías.
A pesar de ello, Carmelo Cotón tiene una historia, su propia historia, y si seguís leyendo podréis conocerla:

Carmelo Cotón , cuando nació estaba solo en casa. Su madre había salido a hacer la compra y se había entretenido con la vecina de abajo charlando de sus cosas.
Cuando llegó la mujer a casa, se lo encontró viendo la tele, y allí lo dejó.
Esa fue su compañera durante su infancia... la tele.
Allí en donde Carmelo vivía, en una remota isla a la que sus habitantes llamaban simplemente Isla, solo había un canal, las teles eran en color, blanco, gris y negro, todos ellos en diferentes tonalidades...
Poco a poco Carmelo Cotón fue creciendo , y empezó a recopilar frases para soltarlas siempre en los momentos menos adecuados.
Estando en un velatorio , ante la típica frase de : "No somos nada" él respondió : "Nosotros tampoco, pero como dan café".
Pero lo suyo eran las frases, las apuntaba donde podía, le encantaba soltarlas, no eran suyas, pero quería hacerlas suyas, por eso siempre decía frases, intentaba ser original, pero es complicado serlo con frases de otros.
Tuvo dos hijos, uno se llamaba Alberto, todo el mundo le llamaba To , le encantaban los caballos, y puso una hípica. Los niños de las familias adineradas hacían cola por entrar en la ""Hípica de To Cotón".
El otro españolizó su apellido y puso una tiemda de ropa que poco a poco que haciéndose poderosa... se llamaba como él. Don Algodón.
Mientras Carmelo Cotón continuaba repitiendo frases , la mayoría sin sentido, otras fuera de sitio, pero nunca suyas...
Esa es la tonta historia de Carmelo Cotón, un hombre con una vida anodina, como lo es este escrito, que repetía las frases y que al menos "gomaespuma" y un servidor hemos decidido inmortalizarlo, ellos con su genial forma de hacer las cosas, y yo poniendo "su frase" noche tras noche en mi twitter.
Hasta luego teclas, otro día os cuento más cosas

viernes, 5 de agosto de 2011

Un día en la playa (Aventura en YATE)

Hola teclas, ayer fuimos a la playa, sí a Fuenterrabía (antes) Hondarribi (ahora), no no es que antes fuésemos a un sitio y ahora a otro, es que le cambiaron el nombre con eso de las lenguas autonómicas.
Todos los años, dese hace al menos 19, cuando no tenía nada firmado con mi mujer, empezamos a ir a ese bonito pueblo guipuzcoano, a pasar un día de playa. 
Nos queda a una hora de casa aproximadamente, y además ahora hay prácticamente autovía de puerta a puerta.
Bueno, pues eso, que fuimos a la playa, allí , para el divertimento de los veraneantes hay instalada una plataforma a unos cuantos metros de la arena, en ella hay un trampolín y un tobogán, que hacen las delicias de la chavalería .
Como ya digo , está un poco lejos, pero se puede acceder con facilidad si nadas un poco decentemente.
La cosa es que el año pasado , mi peque de 7 años quería ir, pero la madre , haciendo gala de una prudencia de la que el padre carece, lo impidió.
Pero este año, la peque ya sabe nadar mucho mejor, y aunque la madre no está del todo de acuerdo, accede.
Para ello, hemos traído dos colchones hinchables de los chinos, algunos los llaman, "YATE", hincho uno de ellos, y como tengo que hacerlo a pulmón, dado que el "hinchador" se quedó en casa, decido que con ese "YATE" nos debe bastar.
Así que , en la mañana del 4 de agosto de 2011 , el "YATE Las avispicas I " zarpa de la playa de Fuenterravía (antes) Hondarribia (ahora) , rumbo a lo desconocido, vale, ya sé que me he pasado, pero por darle emoción...
Así pues , el Capitán de barco y a la par timonel , sujeta el "YATE" , la peque se monta, la otra más mayor se monta detrás y allí vamos los tres surcando los mares, haciendo frente al fuerte oleaje....vaaaaaaale, que en Fuenterrabía (antes) Hondarribi (ahora) , no hay casi holas, que parece una piscina, bueno, pues que allá vamos hasta la "isla" del tobogán.
Pronto el Capitán Liztor deja de "hacer pie", comienza la aventura, empezamos a nadar, con las peques en el "YATE" , y poco a poco vamos acercándonos al objetivo.
El Capitán Liztor escucha como la tripulación habla de que el "YATE" puede tener un escape, se acerca, y se pone detrás, efectivamente se oía salir el aire, como estábamos cerca apretamos "el paso", y pronto llegamos a la "orilla".
Del "YATE" solo había quedado hinchado el "cabezal" el resto era solo un plástico sin aire.
Pero a los Liztor nada nos amilana, entre otras cosas porque había que regresar a la orilla.
Tras un rato saltando de tobogán y trampolín, emprendimos el regreso.
La peque agarrada a la única parte salvable del "YATE", la mayor y yo nadando, y por fin llegamos a la orilla.
Después de comer, volvimos a la playa.
Como teníamos otro "YATE", decidimos ir de nuevo hasta la citada plataforma.
La marea había subido, pero "los Liztor" somos famosos por nuestra perseverancia, que algunos llaman cabezonería.
De nuevo vuelta a hinchar el nuevo "YATE" el llamado "Las avispicas II", esta vez la mayor, yo no puedo hacer grandes esfuerzos , la edad no perdona, jejeje.
De nuevo, el Capitán Liztor, de nuevo la peque arriba, la mayor detrás, y rumbo a "la isla"...
Pero de nuevo el "YATE" nos la vuelve a jugar, por segunda vez, hace aguas, se desinfla , y llegamos de nuevo bajo mínimos a la plataforma.
Esta vez el pinchazo es menos grave y decidimos  volver a hincharlo en la plataforma , para ver si nos aguanta el viaje de vuelta...
Así fue, justo eso, hasta la vuelta a la orilla, si ya lo decía aquel, se llaman "YATE", porque cuando los compras en un chino por 3 € , "YATE puedes imaginar lo malos que son".
Esa fue nuestra aventura con los "YATE"s , está claro, que el Capitán Liztor, o es un gafe , que seguro que es la opción elegida por la mayoría de los lectores, ósea por 2 de los tres que leen esto, o es que la calidad de los astilleros chinos, no es la adecuada ara las enrabietadas playas del cantábrico español, aunque la de Fuenterrabía (antes) Hondarribi (ahora) , parece una piscina de lo tranquila que es.
Y bueno teclas, eso es todo, solo invitaros a recordar el escrito titulado PLAYAS de este mismo blog, (picando en PLAYAS) y que aunque ya tiene un año, es de constante actualidad estival.
Otro día os cuento más cosas.

lunes, 20 de junio de 2011

Yo tengo un perro que me odia

Sí, ya sé que os sonará un poco la letra, hay que cambiar un par de cosas para que resulte, pero aunque tenga amigos que me aman, o al menos me aprecien, e incluso alguno de ellos se llamen Jesús, la historia que os voy a contar no es sobre Jesús y mucho menos sobre amigos, más bien todo lo contrario.
La historia es de un perro que me ha cogido manía, vive muy cerca mío, pero me odia, con todas las fuerzas con las que un perro puede odiar a un humano.
La historia comenzó una fría tarde de invierno, yo iba como todos los días a las 16:30 horas a recoger a mi peque al cole. Para ello tengo que atravesar un parque franqueado por chalets unifamiliares. En todos ellos hay un jardín, más o menos grande.
En muchos hay perros que están jugando , durmiendo o simplemente están.
En uno de esos unifamiliares todos los días un perro, el perro protagonista de la historia , pasaba sus tardes en las que el tiempo acompañaba, desde lejos, muy lejos ya se escuchaban sus estremecedores ladridos, en el silencio del parque solo se le oía a él, ladraba y ladraba sin parar.
Al principio yo pasaba de largo, ni lo miraba. Él tras la valla seguía a lo suyo , ladraba a todo lo que se movía y a lo que no.
Ya me estaba cargando el perro con sus ladridos, ladraba , ladraba, era agobiante... por lo que un día decidí, amparado por la valla de más de dos metros que nos separaba darle un escarmiento.
Nada de tirarle piedras , nada de infligirle ningún dolor, no va conmigo.
Se trataba solo de darle un susto, a ver si así se daba cuenta de lo pesado que era, que es, porque sigue en lo suyo.
Uno de esos días, que ya regresaba con mi niña, le dije que se parara, el perro estaba a lo suyo, ladra que te ladra... Me paré en seco , justo antes de llegar hasta el comienzo de la valla de su jardín, me puse tras la columna, el perro ladra que te ladra, cuando lo oigo que está cerca de la columna a en la que yo estaba escondido : Salgo de mi escondite y BUUUUUH , al perro le doy el susto más grande de su vida, él intenta correr hacia atrás, pero llevado por el miedo da dos pasos y cae, de repente recupera el ánimo, y con los ojos inyectados en sangre ladra con furia hacia mi, yo sigo mi camino riendo, mi hija rodea la valla como si no me conociera de nada, (ella teme a los perros) y seguimos nuestro camino, yo no podía evitar reírme de la situación, mi hija no decía nada, me miraba extrañada, solo podía decir:
 "Vaya susto que le has dado papá"
Ese día había triunfado, maldito perro, seguía ladrando a lo lejos, no le gustó la broma, pero yo aún sonrío pensando en ella.
Lo malo es que mi perro , el de mi historia es un perro rencoroso, muy rencoroso, y no olvida.
Otro día lo vi a lo lejos, ya había pasado más de un mes, iba con su dueño , atado, paseando cerca de su casa, yo ni le miré, de repente , sus ojos de nuevo se volvieron hacia mi , con el odio marcado, creí ver al perro del "día de la bestia" de cerca... Pegó un tirón de la correa tensándola, el dueño empezó a gritarle, hablarle intentando calmarlo, mientras no se explicaba lo que le pasaba, me miraba y me decía:
"Que raro, nunca hace esto"
Yo callaba y no dejaba de caminar, confiando en que la correa no cediera, y que el dueño consiguiera calmarlo...
Otro día , hacía mucho frío, yo con mi gorrico de lana, mi bufanda tapándome la cara, doblo una esquina y allí estaba de nuevo la "bestia asesina", paseando, de repente me mira, sigue y se da la vuelta, "me había reconocido" , de nuevo esos ojos, de nuevo la correa tensa, de nuevo el dueño sujetando con fuerza impidió que la tarde acabara en tragedia , yo ni lo miré, ni paré, volví a acelerar mi paso confiando de nuevo en que el dueño no soltara, la correa aguantara y que el perro se calmara...
Pasaron los meses, he pasado muchas veces cerca de la valla , por suerte no estaba el perro, si está doy un rodeo, no quiero fomentar su odio, pero un día, pasados ya 3 meses del último episodio, pasamos por cerca de la casa. En la valla han puesto unas chapas de manera que no se vea lo que hay dentro, pero al pasar un poco alejado de esta , cojo ángulo y lo veo subido encima de unas escaleras, no hubiera sido problema si él, el perro no me hubiese visto a mi.
Antes de que nos diéramos cuenta, el perro, de nuevo el perro bajó las escaleras y golpeando con todas sus fuerzas la chapa, ladrando con toda la fuerza que es capaz, intenta arremeter contra mi.
Mi hija corre alejándose, yo me alejo, sin correr, no quiero seguir en la lucha.
Lo único claro es que , además de haber demostrado su memoria, y su odio hacia mi, solo tengo que dar las gracias a que en lugar de ser un perro como el de la foto de arriba sea uno de esos que no levantan un palmo del suelo, porque sino sería para asustarse, de veras.


Bueno teclas, una vez que he dejado claro que a veces soy pérfido y malvado, me despido de vosotras hasta otro día que os contaré más cosas.