sɐsoɔ әnb әs әɯ uɐʌ opuәᴉɹɹnɔo , lɐʇ zәʌ ou uɐƃuәʇ ᴉu sәᴉd ᴉu ɐzәqɐɔ , oɹәd ᴉsɐ ʎos oʎ , ɐ sәɔәʌ oɔol , ɐ sәɔәʌ un oɔod ···
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jueves, 2 de junio de 2011

El observador observado. (Por Tronco)

Hola teclas, otra vez estoy aquí, y otra vez os "copiopego" un nuevo texto de mi amigo Joaquín, en él como casi siempre nos cuenta sus experiencias con cosas que por suerte o por desgracia algunos no hemos vivido, no son buenas ni malas, simplemente "son" , la vida es demasiado complicada para mi gusto para pensar el porque de las cosas, vienen así y así hay que aceptarlas, llevándolas con dignidad , alegría y haciendo que nuestro paso por este mundo sea enriquecedor, para nosotros y especialmente para los que nos rodean.
Algunos , cuando vemos a alguien "diferente" no nos atrevemos a acercarnos a él, tenemos miedo, ¿miedo a que? no se sabe, pero con ese miedo a lo diferente nos perdemos muchas cosas de la vida... demasiadas.



A cinco minutos de mi casa, hace dos años se abrieron las puertas de un polideportivo, construido de ladrillo color crema y baldosas de granito color grisáceo, repartidas de forma aleatoria entre su fachada, y la parte exterior de su suelo.

En un letrero de color rojo intenso, su nombre hace trazos en blanco… SIGLO XXI. 
Su interior esta dotado de piscina cubierta, gimnasio de fitnnes, SPA, pistas de padel, y en la misma cancha dándose la mano, comparten graderío; el baloncesto, el balonmano, el voleibol y el fútbol sala. 
Estando abonado a la piscina y el SPA, acudo a nadar cuando mi cuello me lo permite, y al SPA tres veces por semana.
 La natación me parece un deporte agradable, siempre que se practique despacio, y sintiendo a través de los movimientos el contacto de la piel con el agua, aunque para los amantes del dialogo no es buen lugar, en cambio el SPA, aparte de purificarte mediante el sudor y la relajación, es un lugar optimo para hacer nuevas amistades. 
El SPA se estreno este año, en el he encontrado un@s cuant@s amig@s, con l@s que compartir muy buenos momentos. 

Os voy a contar como me hice amigo de uno de ellos. 
Me considero un gran observador de todo lo que me rodea, pero lo que más me seduce es observar a las personas, y me guió por mi intuición en detrimento de mi raciocinio, a la hora de entablar nuevas amistades. 
Un día al entrar en el baño de vapor, salude a la única persona que se encontraba dentro, pero mis oídos no hallaron respuesta, a veces la gente se relaja en exceso cuando esta en su interior, por ello no le di importancia, en cambio cuando salio si que se despidió de mi. Pasados unos días estaba sentado en el banco de la sauna, a través de sus cristales reconocí a la persona del encuentro antes mencionado, que caminaba por el exterior, pose mis ojos en el, atentamente observe sus movimientos, intuía algo “raro” en el, pero no acertaba a saber que era, acto seguido entro en la sauna donde yo me escurría como una bayeta, al entrar dejo la puerta sin querer abierta, amablemente se lo dije y este únicamente me miro sin decir palabra, faltándome poco tiempo para salir no dije nada. 
Salí desconcertado con la forma de actuar de esta persona, pero sin yo saberlo faltaba poco para que el misterio se desvelara. 
Días más tarde volvimos a reencontrarnos en la sauna, yo estaba dialogando con otra persona, pero el que pronto sería mi nuevo amigo permanecía en silencio, la persona con la que yo estaba hablando salio, nos quedamos los dos solos, entonces el hablo y dijo:
-  "Me hubiera gustado hablaros, pero no lo he hecho por que soy sordo"
 en segundos mi mente rememoro todos nuestros encuentros, llenando de luces las sombras. ¡¡Pero hombre!! Haberlo dicho y hubiéramos hablado más alto, no, no, me repuso, no es cuestión de hablar más alto, si no de hablar despacio modulando la voz, y a ser posible mirándome a la cara para que yo pueda leer los labios, estuvimos hablando un rato y nos despedimos, el resto lo hizo el tiempo y la coincidencia de horarios. 

Con el paso de los días fuimos ganando en confianza, lo que nos permitió compartir mutuas vivencias. 
Ha sido la persona que me ha regalado las palabras más bonitas, que últimamente escuchan mis oídos. 
Hace pocos días estábamos hablando sobre la sordera, yo le comentaba que había escuchado que había unos injertos, que podían hacer más llevadera la vida de los sordos, el me dijo que ya los conocía, pero que el teniendo un 55 % de déficit auditivo, y siendo sordo de nacimiento se sentía bien como estaba, 
Le dije : 
-"la verdad que hablas muy bien para ser sordo, además eres una persona muy abierta, y esto imagino que te habrá facilitado mucho las cosas le conteste, si pero no todo depende de uno, también necesitamos de la colaboración de los demás"
 y posando sus ojos en mi me dijo: 
-"yo hacia tiempo que te observaba y me fije que eres una persona, que no haces distinciones a la hora de hablar con la gente, si no todo lo contrario hablas con todo el mundo, por eso el día que nos quedamos solos en la sauna te dije que era sordo, porque pensaba que sabrías comprenderlo y que podría hablar contigo, no todo el mundo se toma el interés suficiente y te dejan a un lado"
ocultando tras una sonrisa que sus palabras me habían tocado, le dije: 
"tu eres sordo y habrá veces que para ti sea un problema, en cambio para mi hablar contigo no supone ningún problema, o acaso tu le das importancia que a mi a veces se me mueva la cabeza"el también sonriendo me dijo que no. 
Escuchando a este nuevo amigo, estoy conociendo la vida a través del corazón de un sordo. Sus limitaciones, sus penas, sus esfuerzos, sus alegrías, sus esperanzas, sus sueños, es como si yo habitara en otro planeta completamente distinto al suyo. 
Como casi siempre lo normal me seduce poco, y lo misterioso o desconocido llama mucho más mi atención. 
También he aprendido que puedo ser el observador observado, y que nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos, casi nadie más lo hace. 

Dedico este escrito a los familiares y amig@s, que eligen compartir su vida o parte de la misma, con las personas que tenemos algún tipo de dolencia crónica. Gracias por vuestra empatía, por vuestra comprensión, pero sobre todo por vuestra admiración, que me consta que algun@s de vosotr@s nos tenéis, esta es la que nos hace sentirnos fuertes en los momentos de debilidad, y predispuestos a intentar levantarnos todos los días con una sonrisa. 



Bueno, y eso es todo por esta vez , otro día, teclas, os cuento más cosas.

sábado, 28 de mayo de 2011

CIRCUNSTANCIAS (Por Tronco)

Hola teclas, hace tiempo que no vengo a contaros nada, hace tiempo que os tengo un poco abandonadas, pero eso no quiere decir que no me acuerde de vosotras, por eso, aprovecho los escritos de mi amigo Joaquín para venir a veros, aunque sea de vez en cuando.
Hoy toca poesía, unos bonitos versos sacados directamente desde el corazón de una persona, para que tod@s vosotr@s podaís sentirlos:

Somos hijos de nuestras circunstancias. 
Las circunstancias adversas deben de ser un aprendizaje, 
al igual que todo ser nacido, necesita del mismo. 

De la enfermedad nace… 
la búsqueda de la salud. 

De la tristeza nace… 
la senda de la alegría. 

Del dolor nace… 
la aceptación del mismo. 

De la depresión nace… 
la esperanza de un nuevo día. 

Del sufrimiento nace… 
la empatía hacia el mal ajeno. 

De la incertidumbre que devora el presente, 
de un futuro inexistente, nace… 
la humildad en la oración. 

A veces soy mis circunstancias, 
y a veces soy… sus hijos. 

Las circunstancias adversas, 
hacen más sutil la sensibilidad, 
aportando gratitud y amor sincero. 

Gracias por caminar a mi lado, 
en los malos momentos, 
porque lo malo compartido, 
se vuelve liviano. 

Gracias por derramar tus lágrimas, 
de dolor y de alegría, 
porque ambas reflejan, 
el amor de madre que me profesas. 

Gracias por entenderme, 
porque se… 
que no es fácil. 


Gracias por tu ternura, 
porque un ladrón, 
me robo parte de mis alegrías. 

Gracias por mostrarme tu sufrimiento, 
porque el… 
hace erguir mi pecho. 

Gracias por creer en mí, 
porque me llena de fe y esperanza. 

Gracias por ser mi madre, 
porque en mi corazón, 
tintinean cascabeles. 

Y predispuestos como 
estamos hoy, 
a dar gracias, 
celebremos también, 
el día del padre. 

De corazón a corazón. 

JOAQUIN 

Escrita y dedicada años atrás, a mí querida MADRE.

Espero , teclas, que os hayan gustado estas líneas.
Otro día os cuento más cosas.



viernes, 15 de abril de 2011

Regalos para el alma (Por Tronco)

Hoy , mi amigo Joaquín nos trae un extenso cuento. a ver que os parece: 




Érase una vez… 

Un joven de 38 años llamado Tomás, de profesión psicólogo, desde su niñez se sintió atraído hacia esta rama de la medicina, pero no por su capacidad de poder comprender a los demás, de la cual carecía, si no por el sentimiento que siempre habito en el, de que las personas complicaban sus vidas sin necesidad alguna, y el había nacido con el don de dar buenos consejos, al menos el así lo pensaba para si mismo. 
El trabajaba en su consulta particular, trabajo al cual destinaba la mayor parte de su vida. 
Sus pacientes eran much@s, aunque est@s no se prodigasen por mucho tiempo seguido por su consulta en busca de ayuda, ya que según est@s se sentían delante de su médico… incomprendid@s. 
Tan solo los malos tiempos que reinaban en aquel entonces le hacían mantener la consulta llena, por un@s que no volvían, eran otr@s l@s que le visitaban por primera vez.

Era domingo por la mañana, el cielo encapotado amenazaba lluvia, e impedía que los rayos del sol concediesen calidez a su paseo, aún así la temperatura reflejada por los mercurios era tibia. 
Sus pasos no eran lentos, ya que cuando uno pasea dándole vueltas a algo en su cabeza, el caminar se torna inquieto y falto de sosiego. Le habían llegado noticias de que algun@s de sus pacientes no volvían por su falta de comprensión hacia sus problemas. 

Pero… ¿Qué problemas? Si Marta cree no estar enamorada de su marido ¿por qué dice que sigue con el por el bien de sus hijos? 
La solución es dejarle y seguir adelante, es sencillo. ¿Y Luís? ¿A que se compra esa casa y ese coche? si sabe que con su trabajo difícilmente puede contraer esas deudas con el Banco, que me hubiese hecho caso, vende tú casa por una más pequeña y cambia de coche por un simple utilitario. 
¿Y Nacho? ¿Qué necesidad tiene de consumir alcohol y drogas? Si uno es tímido no pasa nada, eso se soluciona con valentía y no con la búsqueda de paraísos artificiales, se lo dije bien claro. 
Como dije en un principio para Tomás todo era sencillo, desde mi punto de vista extremadamente sencillo. 

Perdón por mi opinión, a mí tan solo me contrataron para relatar, no para verter opiniones.

Con las manos en la espalda, y la mirada fijada en el suelo seguía caminando, sin darse cuenta se interno en el casco antiguo de la ciudad, al alzar la mirada quedo perplejo, cinco años viviendo en la misma ciudad, y era la primera vez que se internaba por aquellas calles. 
Los comercios estaban cerrados por ser domingo, tan solo las panaderías, reposterías, pastelerías y tiendas de prensa se hallaban de puertas abiertas, y en plena ebullición. 
Al final de una callejuela muy antigua vislumbro una fachada que sobresalía de sus vecinas, ¿Qué será aquello? Se pregunto y acelerando su ritmo se planto delante de la casa. 

¿Regalos para el Alma? Vaya nombre más curioso para ponerle a una tienda, la verdad que su exterior era muy llamativo. 
Un marco de madera noble, y recia bien labrada se extendía por todo su frontal, era de color rojo intenso, en ella se sujetaba una gran cristalera, pero hubo algo que llamo su atención ¿Por qué no se veía nada a través del cristal? 
Se quedo en frente a la puerta, cuando de repente un sonido eléctrico hizo que esta se entreabriera, poso su mano en el pomo y entro en su interior, la estancia era luminosa, había innumerables objetos de todo tipo, unos pendían de las paredes, ropas colgadas en percheros, estanterías repletas de libros, incluso zapatos, se acerco para verlos de cerca, y en ello estaba, cuando una voz dulce y aterciopelada le hizo dar un respigo al darle la bienvenida. 
Tranquilo siga mirando le estaba esperando, ¿me estaba esperando? 
Bueno, bueno, es un decir, contesto con una media sonrisa. ¿Le gustan los zapatos? 
La verdad que no tenia pensado cómprame ninguno, pero estos de aquí me parecen preciosos, si me dice su número le saco unos y se los prueba si es su deseo, de acuerdo me los probare. 
Aún no había tomado asiento cuando una señora, de piel tersa y brillante, sin arrugas, lo cual contrastaba con una larga y bien cuidada cabellera blanca, y una mirada profunda y azulada se acercaba con paso armonioso con una caja de zapatos. ¿Qué le parecen ahora que los tiene puestos? 
La verdad es que son preciosos, dijo, mientras su cara dibujaba una enorme sonrisa, si no me tomasen por loco diría que han sido hechos para mi, ¡¡Me los quedo!! Exclamó. ¿Cuanto le debo? nada, no tiene que pagarme nada, tan solo quiero que disfrute de ellos. 
Tomás quedo desconcertado, no esperaba esa respuesta, pero expuesto ante la penetrante mirada azul, que parecía poder leerle los pensamientos, quedo sin palabras. 
Salio de la tienda nunca mejor dicho; “como un niño con zapatos nuevos”. 
Al llegar a casa le esperaba Susana su novia, hace tres años que eran pareja, y aunque la palabra matrimonio siempre rondaba en sus conversaciones, Tomás que mucho la quería, no estaba dispuesto a casarse. 
Comieron mientras Tomás le contaba todo lo acontecido esa mañana, su paseo por el casco antiguo, y el regalo que le habían hecho en esa extraña pero atrayente tienda, regentada por una señora con una presencia tan especial. 
Por la tarde se fueron al cine, pero a mitad de la película Tomás empezó a sentir un pinchazo en la planta del pie, pensó que seria alguna piedrecilla, y decidió ir al baño para poder descalzarse. 
Una vez en el baño su sorpresa fue mayúscula al ver que no podía quitarse el zapato, era el pie derecho el que le dolía, pero por más que estiraba era imposible sacarlo de su dolorido pie, probó con el izquierdo con el mismo resultado. 
¡¡Pero bueno, esto es increíble!! 
Después de varios intentos con el mismo final, regreso desconcertado a su butaca. 
Una vez finalizada la película, regresaban hacia casa cuando Susana que se encontraba de un humor estupendo, le pregunto; ¿que tal si cenamos en el restaurante vegetariano? hace mucho que no lo hacemos. 
Tomás que por el contrario estaba aturdido y con un humor de perros, le dijo de muy malas formas; ¡¡Haz lo que quieras, yo me voy para casa!! Susana sin comprender nada en absoluto guardo silencio y aferrándose a su brazo se encaminaron juntos rumbo a casa. Una vez allí, y con el ánimo de Tomás mas tranquilo, le explico lo que le sucedía. 
Los dos intentaron por todos los medios quitarle los zapatos, pero a cada intento estos parecían apretarse todavía más y para colmo ahora le dolían los dos pies. Exhaustos y agotados el sueño se adueño de ellos, y decidieron acostarse. 
Tomás… Con los zapatos puestos. 
A la mañana siguiente y esperando que todo hubiera sido un mal sueño, Tomás se levanto de un salto y se miro los pies, pero seguían allí, y su dolor de pies cada vez iba en aumento, lo que más le enfadaba es que eran unos zapatos preciosos, y lo raro era que se sentía enormemente atraído hacia ellos. 
Fue a la consulta como pudo, y después de despachar a l@s pacientes, porque de la manera que los atendió no puede decirse de otra forma, salio en busca de respuestas y encamino sus doloridos pasos hacia el casco antiguo de la ciudad, busco la calle donde la mañana anterior halló la tienda pero no la encontró parecía como si la tierra se la hubiese tragado, Tomás no salía de su asombro. 
Volviendo a casa se encontró con un amigo que le invito a tomar una caña, acepto la invitación y fueron a un bar donde solían reunirse con el resto de amigos. 
Reunidos en círculo ante una mesa, dialogaban, reían, agotaban sus cañas y disfrutaban de su compañía, tan solo Tomás permanecía en silencio, y cuando hablo mejor hubiera sido que no lo hubiera hecho, estaba de tan mal humor que sin ningún motivo que nadie conociera, se enfado con sus amigos y los mando a “escaparrar”. 
Se levanto y volvió a su casa, los pies le dolían tanto que tuvo que coger un taxi, cuando llego Susana le esperaba, al preguntarle ¿que tal había ido todo? Tomás que estaba de un carácter de mil demonios, y sin venir a cuento le empezó a recriminar actitudes del pasado, y a reprochar cosas sin importancia. 
Susana muy disgustada le dijo que se iba a ir a casa de sus padres al menos por una temporada, ella no iba a permitir que le dieran ese trato, cuando estaba a punto de cruzar el marco de la puerta…Tomás se vino abajo y corriendo fue hacia ella rogándole perdón ¿es que no puedes comprender que me duelen mucho los pies? es algo horroroso, ¿de verdad no puedes comprenderlo? Susana con lágrimas en los ojos le dijo; puedo comprenderlo, pero eso es lo que siempre yo busque en ti y no encontré, yo se que me quieres pero nunca te has preocupado en escucharme para comprenderme, tan solo sabes escuchar para dar consejos, según tú… Ese es tu don. 
Tomás quedo durante largo rato sentado en el suelo, las palabras de Susana le rebotaban en la cabeza hasta producirle dolor en las sienes. A la mañana siguiente no fue al trabajo, había quedado con sus amigos para disculparse por lo sucedido el día anterior, les explico lo que le pasaba desde que entro en aquella tienda maldita y ahora desaparecida. 

Algunos de ellos no salían de su asombro y se lo tomaron a mofa, vamos Tomás estas de broma ¿no? Y finalizaban entre risas, pero… ¿como no vas a poder quitarte los zapatos? vaya excusa que has buscado no tenias nada mejor para inventarte o ¿qué? 
De nuevo… Más risas. Tomás al no encontrar compresión a lo que le sucedía quedo mudo, el resto de amigos se levanto y se marcharon haciendo gestos de incredulidad. Tomás siguió sentado solo, cuando Laura una persona conocida ya que frecuentaban desde hace mucho tiempo el mismo bar, pero que nunca habían entablado conversación le pidió permiso para sentarse con el. 
A lo que Tomás le dijo; un poco de buen humor no me vendría mal, más sabiendo que pides permiso para sentarte conmigo cuando vas en silla de ruedas. 
Los dos se echaron a reír de tan buena gana, que las lágrimas surcaron sus mejillas. He estado escuchando lo que te pasa, y aunque la verdad que es un caso extraño, puedo comprenderte, imagino que ese dolor que padeces te estará haciendo la vida imposible, y esto habrá hecho que tu estado anímico cambie por completo. 
Tomás al sentir la comprensión que Laura sentía por el... desnudo su alma, y le contó todo detalladamente, el triste suceso con Susana y su perdida, le hablo de su trabajo y de lo que se rumoreaba sobre el, y como no, todo lo que sucedió aquella extraña mañana donde se calzo los zapatos mas bonitos del mundo, pero que tanto le molestaban. 
Laura después de escucharle atentamente le dijo que podía comprenderle a la perfección, ya que ella también se había sentido incomprenda en muchas ocasiones, debido a que al ir en silla de ruedas la visión que tenia de la vida era completamente distinta en muchos aspectos al resto de personas. 
Le explicó que con el tiempo había empezado a dar prioridad no al deseo de ser comprendida, si no más bien a comprender ella a l@s demás, sobre todo a l@s que no la comprendían a ella. Tomás se sintió mucho mejor después de haber soltado todo lo que llevaba cargando sobre su espalda, pero aun así el dolor de pies seguía siendo insoportable. 
Laura le dijo que tenia que acudir a clase de rehabilitación a un centro de disminuidos que se encontraba cerca de allí, y Tomás se ofreció a acompañarle aún sabiendo del esfuerzo que para sus maltrechos pies suponía. Una vez que llegaron a la residencia, Laura se fue a dar su clase de rehabilitación, a lo que Tomás después de ser presentado y pedir permiso estuvo ojeando el centro. 

Su alma rodó por los suelos al ver tanto dolor, había personas que estaban como vegetales posados sobre una cama, esperando pasar a un lugar donde al menos el cuerpo no fuese una traba para su libertad, otr@s iban con sus sillas eléctricas, est@s dentro de sus grandes limitaciones podían mover una mano para manejar el mando que les ofrecía la oportunidad de ir de aquí para allá, en busca de la compañía de otr@s compañer@s, otr@s iban con paso firme manejando sus bastones de cieg@, sentados en un rincón un grupo se comunicaban entre ell@s moviendo rítmicamente boca, brazos y manos. 
Sin intercambiar palabra con nadie salio a sentarse a un banco que había enfrente a la puerta de entrada, un cúmulo de sentimientos y emociones empezaron como un torrente de agua a desbordarse dentro de si mismo, sentía un dolor enorme por todo lo que acaba de ver, se sintió tal vegetal en la cama, se sintió sentado en una silla de ruedas, sintió no ver nada, y tampoco escuchar poder. 
De repente las emociones amainaron y dieron paso al sosiego, se encontraba bien, se hallaba tranquilo. 
Al poco rato Laura acabada su clase de rehabilitación salio a la calle al lugar donde se encontraba sentado Tomás. ¿Estas bien? le pregunto. 
Si, me encuentro bien, tan solo me apetecía estar sentado un rato en la calle. Creo que algo te ha pasado tu piel esta más brillante. ¿Tú crees? ¿A que te refieres con mas brillante? Y esbozando una enorme sonrisa le dijo; tranquilo Tomás no pasa nada. 
Después de todo el día por ahí, Tomás llego a casa muy cansado tan cansado que se tumbo en el sofá quedando profundamente dormido. Sin darse cuenta se despertó muy tarde al día siguiente. 
Al mirar su reloj; ¡¡Cielo Santo!! Son las tres de al mediodía. 
Se sentó en el sofá, y al mirar hacia el suelo su rostro mudado por la sorpresa, abría sus ojos y boca. los zapatos ya no estaban en sus pies, se puso en pie de un brinco y se puso a buscarlos, estaban a un lado del sofá, ¿Cómo se habían podido desprender de sus pies mientras dormía? 
Los cogió entre sus manos, y lejos de odiarlos volvió a sentir por ellos la misma atracción que el primer día, metió su mano en uno de ellos para poder palpar que era lo que tanto dolor le produjo, cuando algo que había en su interior cayo al suelo hasta esconderse debajo de la mesa, se agacho y vio algo pequeño de color rojo intenso, lo cogió entre sus manos y vio que era un cofre con forma de corazón. 
Embelesado estaba mirándolo cuando este se abrió por la mitad, miro dentro de el y en un cristal de espejo en el que se reflejaba su rostro, en líneas azules, de igual color que la mirada que hizo cambiar su vida, se dibujaba la palabra… ¡¡EMPATÍA!!

FIN

lunes, 28 de marzo de 2011

El albergue. (Por Tronco)

Mi amigo Joaquín, me manda otro escrito en el que nos cuenta la historia de Juan, de su subida y de su bajada y de su encuentro con una vida diferente entregada a os demás.

Era la persona más encantada de haberse conocido a si misma que jamás piso la tierra, tan vanidoso; que por las mañanas al asearse se despedía de su espejo, no sin antes espetarle : "alegra esa cara no vas a ver nada más bello en todo el día".
Cuando alguien se presentaba a el, y por cortesía le decían: "encantado", 
él por sus adentros pensaba; tranquilo es normal que así sea. 
A parte de engreído, su sed de codicia, y de querer aparentar más de lo que era en realidad, eran rasgos que acicalaban su personalidad. 
Pero sobre todo era carismático, “asquerosamente” carismático, menciono lo de “asquerosamente”, porque siempre se valía de la misma, para hacer suyos los fines que perseguía, si los medios eran honestos o no, era algo que no solía tener en cuenta. 
Su nombre es Ramón y esta es parte de su historia.

Con veintiséis años recién cumplidos, pocas eran las cosas que le sedujesen que no tuviesen que ver; con el parné, las damas y la velocidad, estos eran sus tres grandes amores y en satisfacerlos dedicaba todos sus esfuerzos. 
Con veinte años trabajo en un taller de coches, esto le reportaba una cuantiosa cantidad de dinero al mes, ya que desempeñaba muy bien su trabajo, pero había algo que le repudiaba hasta decir basta, esto no era otra cosa que vestir de mono, y ganarse el sustento a costa de mancharse de aceites y grasa. 
Yo no digo nada, solo escribo lo que Ramón pensaba. 
Pronto fue consciente de su carisma y su labia, de las cuales se sirvió para entrar un día en la oficina de su jefe y decirle: ¿no cree usted que ha llegado el momento de no seguir mal empleando mi talento?, llevo los suficientes años trabajando en el taller, pero a mi lo que realmente me gustaría, seria trabajar de comercial en su tienda de venta de vehículos, su jefe asombrado por su templanza y confianza, decidió darle una oportunidad. 
Ahora lucia caros trajes, y se codeaba con personas importantes, no todo el mundo puede comprase un Jagüar.
 Aprovechando todas sus miserias y virtudes antes mencionadas, se convirtió en el mejor vendedor del concesionario. 
Su reputación ante los ojos de su jefe y de sus clientes, aumentaba tan rápido, como su ya de por si engrandecida vanidad. 
¡Aaahhh! Olvide mencionar su gran atractivo físico.
 Con dinero en los bolsillos, y un buen Jagüar que aparcar, iba de flor en flor y a cada cual más guapa. 
Gozando de un buen contrato laboral, decidió comprarse una casa, no penséis que cualquier casa, Ramón estaba acostumbrado a tratar con personas de “buen vivir”, ¿acaso el se merecía menos que ellos? como dije antes, la tentación de aparentar le mataba. 
Se compro un ático con una gran terraza, en una de las zonas más “pijas” de la ciudad. Tal vez os estéis preguntando, ¿pues cuanto ganaba?, lo suficiente para vivir muy bien, pero sin estirar más el brazo que la manga, se hipoteco tanto con el banco, que su jersey quedo en chaleco de marca. 
Al poco tiempo de estar instalado, por extraño que parezca se enamoro de una guapa muchacha, que vivía del dinero de sus padres, y en sus ratos libres que el ocio pocos le dejaba, hacia como que estudiaba. 
La hermosura de la joven le llevaba de calle, bueno mejor dicho de fiesta en fiesta. La joven se dedicaba a satisfacer y probar todos los placeres terrenales o vicios inconfensables. 
Cuando Ramón plegaba de trabajar, daba rienda suelta a su ajetreada vida nocturna, ambas cosas nunca caminaron bien cogidas de la mano, por lo que Ramón iba acumulando un cansancio que cada vez se hacia más latente. 
Paso de ser atractivo, carismático y de exultante personalidad, a estar ojeroso, sin luz que alumbrase sus tinieblas, y de un mal humor que espantaba clientes a una legua. ¡Si!, pensar mal y acertareis, difícilmente se puede trabajar sin descansar, por lo que Ramón hacia tiempo que acompañaba sus escasos alimentos, con abundantes rayas de cocaína. 
Su vida pintaba mal y el desenlace sería fatal. 
Sus acuciantes problemas laborales, le llevaron a un despido irremediable, las letras del piso se le comían lo poco, que le dejaba su adicción a la cocaína. 
Los pagos se amontonaron y perdió de un solo embargo; piso, coche y dama. 

Que nadie blasfeme contra la guapa muchacha, la permisividad y el dinero de sus padres, le permitían vivir la vida que llevaba, cosa que su antes querido y ahora rechazado Ramón, no podía. 
Tampoco os extrañéis de la falta de compromiso, los amores forjados en el frenético mundo de la noche, viven por y para la diversión, si esta cesa; ¡¡cambio de pareja!! 
La fiesta no puede decaer… debe continuar. 
Ramón se abandono por completo y pasó a dormir en la calle, exhausto y desesperado intento poner fin a su vida, en ello estaba cuando alzando la mirada, de la sobredosis de analgésicos que iba a ingerir, vio a un hombre de figura esbelta y negra sotana. 
Le miro a los ojos, encontrando en ellos la ternura, el amor y el perdón que nunca se tuvo a si mismo, avergonzado lloro como un niño y tan desgarrador fue su llanto, que entornando los parpados, acabo en desmayo. 
Al despertar, se hallaba en un pequeño cuarto, cuatro paredes lisas y sin cuadros que la adornasen, tan solo un crucifijo acompañaba su estancia. 
Antes de poder incorporarse, la puerta se abrió, el semblante se le mudo, al ver a la persona que creyó vislumbrar, antes de intentar pasar a mejor vida. 
Hola soy Juan, ¿qué tal te encuentras?, atolondrado todavía, consiguió despegar sus agrietados labios, para decir un simple… mejor, estoy mejor, gracias. 
Eso es bueno llevas varios días durmiendo, tras esta puerta tienes un baño donde asearte, te espero fuera para comer, van a dar las dos de al mediodía. 
El agua tibia de la ducha recorría su cuerpo, y aclaraba a duras penas su maltrecho pensamiento, se seco y tímidamente se miro en el espejo, largo tiempo que no lo hacia, la última vez que vio su reflejo, en mil pedazos salto el cristal del espejo. 

Cuando salio, Juan le esperaba, con un; vamos, vamos, tendrás hambre, salieron a la calle. Se sentaron en la mesa de un restaurante cercano, donde trataban a Juan con sumo cariño, servida la comida, reinaba un silencio absoluto entre los dos, después de acabar con el primer plato, Ramón le dijo; ¿por qué lo has hecho?, Juan con ojos compasivos le contesto, ¿a que te refieres, a invitarte a comer o a llegar a tiempo para impedir que acabases con tu vida?, a todo, ya sabe de que estoy hablando. 
Pues la verdad es que necesito de tu ayuda, ¿de mi ayuda? preguntó sorprendido Ramón, ¿en que podría yo ayudarle, acaso no ve el estado en el que me encuentro?; claro que te veo, pero aunque tu aspecto resulte a día de hoy bastante deplorable, el tiempo y la voluntad, hacen milagros, si quieres haremos un trato, ¿ficti, ficti? Te explico: "como habrás podido observar soy sacerdote, estoy instalado en el piso donde has despertado, mi dedicación es dar cobijo a los pobres, gestiono un albergue y comedor para personas que al igual que tú, han acabado en la calle, tenemos plazas para unas cuarenta personas, y aunque me ayudan voluntari@s, me vendría bien que tú colaboraras". 
Ramón le miro y le dio las gracias, a lo que Juan riendo dijo: "¡gracias!",
 ya me las darás más adelante si es que no cambias de opinión, el silencio se adueño de los dos y acabaron de comer. 
Desde un primer momento Juan deposito toda su confianza en Ramón, le dio las llaves de la furgoneta, y le guió hasta donde tendría que ir a buscar los alimentos, que el Estado o las Comunidades Religiosas les donaban. 
Nunca antes había madrugado tanto, todos los días a las seis de la mañana salía del piso de Juan, a las siete todo debía estar listo en el albergue, el desayuno se daba a las ocho. 
Era cierto la faena era mucha, los voluntari@s se afanaban, pero había tantas cosas que hacer. 
Dar sustento alimenticio a los pobres, hacer que se duchasen, cambiar y limpiar las ropas, ordenar las habitaciones, curar pequeñas heridas, atender a los más enfermos. El albergue estaba muy bien dotado en todos los aspectos; duchas, camas, ropero, comedor, enfermería, incluso buscaban trabajo para las personas que atendían. Juan se dedicaba sobre todo a hablar, y ayudar a las personas que sufrían de dependencias, al alcohol o cualquier otra sustancia. 
Los días iban pasando y Ramón disfrutaba tanto que salio de su ensimismamiento, sin apenas darse cuenta se obro el milagro, su cuerpo volvía a rezumar energía, el brillo de sus ojos irradiaba alegría, se entregaba tanto a los demás, que las muestras de cariño le llovían hasta calarle. 

Un día estaba cenando con Juan cuando este le dijo; ya estas recuperado, quiero que sepas que nada te debo, ni nada me debes, ¿tal vez haya llegado el momento, de que vuelvas a recobrar la parte buena, de tu anterior vida? 
Nunca antes habían hablado sobre este tema. ¡Mi vida!, exclamo Ramón, se le quedo mirando fijamente y abriendo de par en par las puertas de su alma, comenzó a hablar apasionadamente; yo no tenia vida, corría detrás de ilusiones y diversiones, todo me parecía poco, y las ansias de poseer personas o propiedades, o de aparentar más de lo que en realidad soy, fueron las que llevaron al traste mi vida, cuando nos encontramos yo por dentro moría, y gracias a ti, he descubierto lo que significa la felicidad, en este tiempo se podrá pensar que he ayudado a muchas personas, pero la verdad, es que son ellas las que me han ayudado a encontrarme a mi mismo, desde que estoy en el albergue no echo en falta nada, como te digo soy muy feliz. 
Juan, blandiendo una enorme sonrisa, le dijo :"me alegra que pienses así, pero he pensado en pagarte una pequeña cantidad de dinero por lo que haces, se que no es mucho, simplemente te llegara para darte unos pequeños caprichos; ir al cine, al teatro, salir a cenar con alguien, creo que aun no te has dado cuenta, que puedes cenar con alguien que no siempre sea yo", con una picarona sonrisa enmudeció la cena.

Juan era un sacerdote, que había pasado muchos años de su vida en recogimiento; orando y meditando, ambas practicas le habían dotado de un carácter intuitivo, capaz de ver más allá, de donde la mayoría de mortales pueden atisbar. 
El día que encontró a Ramón, no vio a un desgraciado intentado huir de la vida, si no una vela cuya llama se extinguía, pidiendo a gritos sordos ser avivada, tampoco halló a una mala persona, simplemente alguien que se había perdido por no entenderse a si mismo, tan solo necesitaba; dulzura, cariño y que alguien le enseñara, que existían otros rumbos que tomar, donde abrazar la felicidad que siempre le fue esquiva. 
También desde que Ramón estaba recuperado, había observado que Sonia, una de las voluntarias que acudían al albergue, con el único propósito de darse a los demás a corazón abierto, sentía algo más que simpatía por él. 
Pero esto Ramón aun no lo ha descubierto, tal vez cuando lo descubra, me susurre entre desvelados sueños como continua su historia.

jueves, 24 de marzo de 2011

Alzheimer; El ladrón sigiloso....... (Por Tronco)

Esta vez mi amigo Joaquin ha vuelto a "arañarme" el corazón con este sentido homenaje a su abuela, que casualmente era navarra, como parte de mis antecesores , mi igual y mis descendientes.
Seguro que no os dejará indiferentes.
El autor dijo un día que el no tenía amor, en este escrito se ve que eso no es cierto, lo tiene y mucho, solo con amor se pueden escribir cosas tan bonitas.
                                  
Cuando descortésmente irrumpió en nuestras vidas todavía no tenía nombre. 
Era y es un ladrón sigiloso, dispuesto a llevarse al lugar donde los recuerdos se tornan en olvido, a la persona que nos colmo de amor y atenciones. 
Los recuerdos depositados en nuestra memoria, son las líneas sobre las que se escriben las paginas de nuestro paso por la vida. 
Esto es lo que le robo a mi querida abuela, a nosotr@s… su persona. 
Un pequeño traspié en suelo liso, su cuerpo excesivamente inclinado al andar, una caída que le produjo un hematoma en una pierna que le acompañaría hasta el final de sus días, estos fueron los primeros síntomas que hicieron sospechar a sus hijas de que algo no marchaba bien. 

La llevaron a un médico especialista particular, el cual después de la exploración decidió, que debía de ser ingresada en el Clínico para hacerle las pruebas pertinentes. 
Una semana después, se nos dijo que sufría de demencia senil. 
Se fue llevando a lo que más queríamos lentamente, sin ruido aparente, tan solo sus señales ocasionales nos alertaban de su progresión, primero le robo su capacidad para andar, paso del bastón, a las muletas, y de estas a la silla de ruedas. 
Esta era la parte del deterioro físico, pero lo peor fue su deterioro mental, poco a poco nos dejo de hablar, pasando a mover afirmativamente o negativamente su cabeza, tan solo su sonrisa y el brillo de su mirada siempre radiante de ternura y amor, nos permitían vislumbrar entre los recodos de sus recuerdos perdidos a la persona que tanto amábamos. 

Cuando a su dolencia se le puso de nombre Alzheimer, ella ya había perdido la capacidad para pronunciarlo. 
La información en aquel entonces era muy escasa, los médicos desconocían los secretos del señor alemán que robaba los recuerdos y convertía la luz en tinieblas. 
Siempre estuvo bien atendida, a día de hoy y mirando hacia atrás me siento orgulloso de todo lo que hicimos por ella, que era cumplir con la obligación de cuidar a la persona que nos crió a casi toda la familia. 

Recuerdo los veranos pasados en Muel con mi prima y ella, la levantábamos de la cama, la aseábamos y la sentábamos en su silla de ruedas frente al desayuno, luego la sacábamos a la galería que daba a la calle mayor para que tomara el aire, y viera lo que en ella sucedía, después de la comida veía la televisión o dormitaba en su silla, los toros le encantaban y en aquel entonces era bastante común su emisión por televisión, por lo que no se perdía ninguna corrida, acabada la cena la acostábamos, al calor de la luz artificial… besos y abrazos. 
Mi abuela era creyente, su fe quedo intacta y todas las noches rezaba. 
Sus momentos de lucidez eran tan extraños como un oasis en el desierto, y tan duros de superar para su consciencia como la peor de las tragedias acontecidas. 

Un día le pregunte; ¿yaya por qué rezas? Su respuesta me araño el corazón. 
Para que mañana no me despierte, y no tengáis que cargar conmigo, y dejemos tod@s de sufrir. 

Mi abuela murió con 80 años en la Clínica San Juan de Dios, su agonía fue muy larga y dura. Vegetal su cuerpo yacía en la cama, los médicos nos decían que se debía a que su corazón era muy fuerte, y mientras no dejara de latir seguiría sufriendo. 
De eso tod@s éramos conscientes, su Dios le había dotado de un corazón fuerte, y lleno de beldad, amor y bondad, por eso podía haberle ahorrado el sufrimiento que nunca mereció. 

Aún así creo que ella eligió el momento de su marcha, sus cuatro hijas se hallaban rodeando su lecho, cuando hizo el primer amago de despedirse, mi madre y mis tías se dieron la mano en círculo, entre ellas… sus manos, completado el círculo… expiro su último aliento. 

Mi abuela se llama Margarita siempre presente en nosotr@s nos espera para seguir su estela, y alcanzar de su mano la eternidad. 
Vive en mi recuerdo la gratitud y el amor que por ella siento todos los días, percibo su presencia, el aroma de su piel, la calidez de sus manos de piel arrugada y uñas estriadas, y aunque sus besos y abrazos me faltan, me dio tantos en vida que colmada de ellos tengo mi alma.



Ayer (en el momento del escrito) fuimos invitados por A.F.E.D.A.Z. a la entrega de premios que l@s mism@s otorgaban por la celebración del Día Mundial del Alzheimer. Estuvimos por parte de A.L.D.A. la Presidenta (Marisa) la Vicepresidenta (Lely) y los vocales (Ana Hueso y Joaquín). 
La reunión fue en el Edificio Pignatelli, se comenzó con una breve presentación de los oradores, y sus discursos, para dar paso a la entrega de los premios.
 El Primer Premio fue; para la abogada de A.F.E.D.A.Z. que lleva una década trabajando de forma voluntaria para facilitar los complejos trámites burocráticos que l@s enferm@s y familiares requieren. 
El Segundo Premio fue; para la Obra Social de Ibercaja por su interés y ayuda económica. 
El Tercer Premio fue; para la Televisión Autonómica Z.T.V. por colaborar en la difusión de esta patología, y por filmar videos que se han emitido por su cadena. 
Y el Cuarto Premio fue; para la Fundación Reina Sofía, por el interés que la Reina siempre ha mostrado en ayudar a las asociaciones de enferm@s de Alzheimer. 
Mención aparte y agradecimientos para los 190 voluntari@s que destinan parte de su tiempo en ayudar a enferm@s y familiares. Concluida la entrega de premios salimos del salón, para acudir al patio interior donde fuimos invitados a tomar unas bebidas, y degustar unos aperitivos, oportunidad que l@s asistentes aprovechamos para conversar.

Cuando A.F.E.D.A.Z. empezó a dar sus primeros pasos corría el año 1992, tenían su sede en un piso del barrio de Torrero, transcurridos unos años cambiaron de ubicación, ahora se encuentran en Monasterio de Samos, 8, bajo, también disponen de un centro de día, Residencia C.A.I. - Afedaz Virgen del Carmen, situado en Avda. de la Almozara, 77. En un futuro próximo se va a construir una Residencia de día y de noche en el barrio de Valdespartera, también estará dotada de un edificio para el estudio médico y científico del Alzheimer.

Desde A.L.D.A. queremos agradecer la invitación, a un acto tan bonito y entrañable. Nuestra más sincera felicitación a tod@s l@s trabajadores y voluntari@s en la labor que desempeñan, habiendo atendido desde sus comienzos a más de 5000 familias y sus enferm@s.



Dedico esta carta a tod@s l@s familiares y enferm@s de Alzheimer. Pero sobre todo a mí querida abuela Margarita, ya que ella se marcho sin saber que el tiempo destinaría un día para el no olvido, en honor a ella y a sus familiares. Como siempre. Chao, chao.



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El Amor roto por el Alzheimer.


Poema número 3 de "Gritos sin voz, lágrimas sin llanto".

No me puedo explicar lo sucedido,
seguramente tú tampoco, sombra del olvido,
intentando recordar tiempos pasados estoy aquí,
delante de la nada, del infinito universo gris,
con nuestras gotas de sangre hicimos un juramento,
juramos que siempre nos amaríamos, y hoy lo lamento,
estábamos inmersos en un sueño profundo,
jamás nos adaptamos a la vida, al mundo,
miles de lágrimas pueden derramar nuestros ojos,
no podemos dar marcha atrás, cumplir nuestros sueños rotos,
nuestras vidas duraron un segundo, eso nos pareció,
quisimos ser libres, amarnos de verdad, ¿qué nos pasó?,
tal vez no pudimos dejar de ser seres humanos,
no pudimos tener las respuestas en nuestras manos,
nunca te prometí regalarte una estrella del cielo,
nunca te prometí que nuestro amor sería eterno,
bien sabes que son sólo quimeras, sueños imposibles,
bien sabes que son sólo ilusiones, cadenas irrompibles,
sólo podía prometerte felicidad junto a mí, cariño,
no puedo negarte que me ilusioné como un niño,
quería estar a tu lado para siempre, y tú también,
mas no vimos que nuestra relación otra quimera fue,
no sé decirte qué nos ha pasado, mi amor,
ambos morimos alejados el uno del otro con dolor,
por ello sufrí durante los últimos años de mi vida,
no puedo recordarte eternamente, tras la muerte todo se olvida,
este poema te escribo, no sé si vivo o muerto, pero sí enamorado,
no quiero seguir sufriendo... dime, ¿qué nos ha pasado?
no sé si estoy viviendo un sueño, si estoy vivo o muerto,
no recuerdo cómo nos separamos, mi pasado es incierto,
te escribo estos versos sin saber bien cómo lo hago,
no quiero seguir estando en la incertidumbre, ni hacerte daño,
respóndeme, si me oyes, hazlo con sinceridad,
si estoy vivo, tal vez moriré al saberlo, pero quiero saber la verdad,
y si estoy muerto, no creo que pase nada, muerto no puedo sufrir,
no sé, si puedes escucharme, si me lo querrás decir,
mas sólo recuerdo un solo instante de nuestros vidas: un beso,
sé que es difícil de creer lo que te digo, te entiendo,
pero es la verdad, no te estoy mintiendo, nunca lo haría,
si lo hiciera mi alma en el infierno ardería,
por favor, dímelo amor mío, dime qué nos ha pasado,
porque estoy entre la vida y la muerte, asustado,
y sólo con tus palabras podrás hacerme recordar,
y si no me hablas, lloraré hasta morir, lloraré sin poderte recordar...

Copiado y cogido prestado de poetanovel1.

domingo, 20 de marzo de 2011

Homenaje a Vicente Ferrer (Por Tronco)



Hoy es un día triste para el mundo, ríos de lágrimas arrasaran ojos y surcaran mejillas sembradas de llanto, emociones de dolor, tristeza, duelo, mudaran el semblante de muchos seres humanos. 
Hoy si veis a la Luna interponerse entre el Sol y la Tierra, no lo contempléis como un suceso extraño, simplemente el Planeta AZUL y VERDE esta de luto. 
Habrá un país en donde los ríos de lagrimas se vuelvan océanos, será en la India, un país con una población de más de mil millones de habitantes, donde la riqueza, la opulencia, y la pobreza más extrema coexisten juntas, tan cerca, que solo las separa a veces una simple acera. 
El país que invento las castas sociales, y que perduran en el mismo de la mano del paso del tiempo, a pesar de los muchos esfuerzos de algunos hombres y mujeres que intentan por todos los medios erradicarlas, algun@s de ell@s han muerto asesinad@s por ser tan osad@s. 
En un mundo globalizado donde la Tierra da frutos suficientes para alimentar a todas las bocas del mundo, debería de estar tipificada la hambruna como delito de asesinato, porque hay personas que mueren en el mundo no por no tener alimentos, si no por no tener l@s que a ell@s le pertenecen por ley moral al alcance de sus manos. 
Todos somos culpables de esto, empezando por los ricos y poderosos, llenos de codicia y de ansiedad de poseer más de lo que pueden llegar a disfrutar, los políticos de todos los países, a veces maniatados por la dictadura del dinero, pero que podían poner un poco más de su parte, y no nos olvidemos de nosotros el pueblo, que tumbados ricamente en el sofá, si vemos entrar en nuestro comedor a través de la pantalla del televisor, imágenes que nos produzcan amargor, cambiamos de canal y nos levantamos a la despensa en busca de un dulce que nos quite el mal sabor de boca. 
Hoy se ha ido un hombre que vivió entre todos, entre los poderosos y ricos para quitarles una parte de su “plata”, convenciéndolos que debían de ser generosos y caritativos, con los políticos para hacerles ver que las cosas debían de cambiar, y con el pueblo para hacernos entender, que si los antes mencionados no movían un dedo en pro de los más desfavorecidos, nosotros con nuestra unión podíamos llegar a producir grandes cambios en el mundo. 

Pero su familia estaba formada por los más pobres, desamparados y excluidos, los sin casta, los harijans o intocables. 
A estos dedico su vida y su obra, dándoles de comer, de beber, curando sus heridas, las físicas y las peores las que anidan en el Alma, y devolviéndoles la dignidad robada por su pueblo. Hoy se ha ido un hombre, que mirándonos en el espejo de su Alma podíamos purificar nuestros pecados, de codicia, ambición, posesión, envidia. 
Y para los que seguimos manteniendo la fe en la raza humana, el ejemplo vivo de que el ser humano puede llegar a alcanzar grandes metas, con su conducta y dedicación haciendo de nuestro paso por la vida un mundo mejor. Hoy ha muerto el Padre Vicente Ferrer, Jesuita en su juventud y dedicado a buscar a Dios, mediante la oración y la contemplación, pero que pasado un tiempo entendió que esta no era la mejor forma de hallar lo que anhelaba, y se dedico a entregar su vida a los más pobres. 
No se si habrá conseguido encontrar ese Dios que tanto amaba dentro de si mismo, de lo que si que estoy seguro, es de que Dios vio en el un Alma tan grande y pura, que decidió instalar en su corazón su morada. 

A la muerte de Mahatma Gandhi, Martin Luther King dijo; “Nosotros devolveremos bien por mal. Cristo nos enseño el camino y Mahatma Gandhi nos demostró que era operativo”. Y Albert Einstein dijo; “Las generaciones del porvenir apenas creerán que un hombre como este camino la tierra en carne y hueso”, hoy a la muerte del Padre Vicente Ferrer, a riesgo de equivocarme creo que ambos volverían a suscribir sus palabras.

Descansa en Paz querido amigo.
Como siempre, chao, chao.

martes, 15 de marzo de 2011

Nuria

Hoy más que nunca no tengo ninguna gana de escribir, menos mal que mi amigo Joaquín sigue mandando escritos y yo sigo cortapegando, hoy un relato con nombre de mujer, triste como todos los que hablan de amor.

Se conocieron en el patio de la guardería, disfrutando del eterno presente, su momento en el tiempo no iba más allá del juego siguiente, instantes en los que el cansancio con ojos abiertos no hacia mella, pero llegada la noche se adormecían como lirones, rememorando bellos recuerdos, para levantarse al día siguiente envueltos de entusiasmo, júbilo, y sorpresa por descubrir nuevas emociones. ¡¡Si!!... se conocieron siendo muy niños. 
Los juegos de infancia quedaron ocultos, tras la niebla que desciende ante el paso de los años, sus horizontes menguados, a hurtadillas en reducido espacio, se miraban, se daban la mano, se abrazaban con nerviosismo, y a cada nuevo beso renacido entusiasmo. 
Con quince años recién cumplidos, pudieron sin temor gritarle al mundo que se querían, que eran novios. 
El amor que nace en la infancia, es difícil que sostenga caretas para ser aprobado, a sus veinte años se conocían el uno al otro mejor que a si mismos. 

Sus nombres; Nuria y Pedro son, y aquí… parte de su historia.

Juntos de la mano, entraron en la Sucursal Bancaria para pedir un préstamo, querían comprarse un acogedor piso, en el mismo barrio que les vio nacer y crecer, por raro que suene no les pusieron resistencia alguna, ambos trabajaban. 
Nuria era dependienta de una tienda de ropa de mucho renombre, y Pedro que había cursado estudios de Automoción, en Formación Profesional no le faltaba nunca el trabajo. 
El gemido del alma, que surge de la unión de flujos y abrazos, trajo consigo la concepción de una nueva vida. 
Ya hacia dos años que vivían juntos, cuando un niño menudo, de tez sonrojada y negros cabellos, llamo a su puerta diciendo que se llamaba Arturo. 
La llegada de un hijo suele ser heraldo de alegría, pero en este caso las cosas serían distintas. Pedro a sus veintidós años seguía siendo muy inmaduro, y el nacimiento de su hijo le vino demasiado grande, no es que no lo quisiese, que si que lo quería, pero no se veía siendo tan joven formando una familia. 
La distancia entre la pareja se acrecentó de sobremanera, al descubrir una nueva Nuria más asentada emocionalmente, y más familiar como el momento exigía, y un Pedro más alocado e inseguro, al que el techo de la casa se le caía enzima. 
Los problemas pronto comenzaron, debido a que Pedro tan apegado a sus amigos, como temeroso de sus nuevas responsabilidades, llegaba siempre tarde a casa. 
Las discusiones eran el plato de cada día, por lo que tuvieron que tomar una decisión drástica… separarse. 
Nuria se quedo con el niño y los pagos del piso, mientras Pedro abandono la vivienda de “rositas”. Después de la separación, Pedro se desentendió tanto de Nuria y de su hijo, que pasaron a formar parte de su olvido. 
Nuria, sin apenas permitirse lloros y lamentos, miro al frente y tomo la determinación de salir sola adelante. 
Los años trascurrieron veloces y Arturo comenzaba con sus estudios de Primaria. 
Para Nuria fueron años duros, en los que tuvo que trabajar fuera y dentro de casa, pero esto no le importaba, la sonrisa de su hijo, era una “varita mágica” que ahuyentaba recuerdos y fortalecía cansancios. 
Cuando a Arturo le preguntaban por su padre, el lejos de sentirse desdichado, lleno de gozo decía; no tengo padre, pero si la mejor madre del mundo. 
Nuria por su parte se embullo tanto en darle amor a su hijo, que se olvido de si misma, pero esto nunca le importo, era lo que libremente había elegido, sintiéndose colmada de felicidad y orgullo. 
Arturo tenía dieciocho años, feliz de estudiar la carrera de medicina se encontraba, cuando le llego la peor de las noticias. 
El cáncer suele ser un visitante sigiloso, y cuando este descortésmente se presenta, tal vez ya sea demasiado tarde. 
Nuria tuvo que coger la baja, para llevar el tratamiento medico de quimioterapia. 
Arturo recorrió junto a su madre el tortuoso camino hacia la curación, casi siempre con final incierto, tan incierto, que pasados dos años, Arturo apretaba con fuerza y amor la mano de su madre, mientras esta se despedía con una sonrisa dibujada en los labios, tan solo dos lagrimas recorrieron sus mejillas, no pudo evitarlas, al escuchar el estremecedor llanto de su amado hijo. 
Pasado el entierro, Arturo se centro en sus estudios de medicina, aunque nunca pudo olvidar a su madre, su constante recuerdo era el que le impulsaba a seguir adelante, sintiendo que ella no podría sentirse feliz y orgullosa de otra manera. 
Acabo sus estudios de Medicina General, y decido ser Traumatólogo. Sus notas eran tan altas, que a un año de salir de la Universidad, ya le ofrecían trabajo en los Hospitales. 
Empezó trabajando en un Clínica Privada, aseguradora de empresas y especializada en accidentes laborales. 
El trabajaba en la recuperación de los accidentados, cuando un día le asignaron un señor que le doblaba la edad, hacía cuatro meses que había sufrido un accidente de tráfico, que le dejo sentado en una silla de ruedas, y con una difícil recuperación por delante. 
Arturo pasaba todos los días a visitarlo, siguiendo con gran atención sus dificultades y adelantos, después de hablar con el, explicaba a los fisioterapeutas lo que debían de hacer, para continuar con su recuperación, los fisioterapeutas se extrañaron desde un principio, que Arturo le diera un trato un tanto especial a este nuevo paciente. 
Poco a poco, y debido a que se veían todos los días, fue naciendo entre ellos una bonita amistad, sobre todo era el paciente el que más le hablaba de su vida, Arturo siempre le escuchaba atentamente, de aquí que había en ciertas ocasiones, que observaba miradas fugaces que delataban arrepentimiento. 
La recuperación del paciente fue larga, estuvo un año hasta que consiguió caminar sin dificultad, el último día que acudía a la Clínica para ser dado de alta, no se quiso despedir con un simple apretón de manos de Arturo, por lo que le invito a tomar un café. Arturo le dijo; te encuentro un poco cabizbajo, deberías de estar contento de estar completamente recuperado. Lo estoy mucho más de lo que te puedas imaginar, pero tengo que contarte algo que me atenaza por dentro, no se si podrás comprenderme, tampoco pido tu perdón, simplemente quiero que sepas algo… aún se mantenían suspendidas sus palabras en el aire, cuando Arturo le dijo; te escucho padre. 
Pedro quedo perplejo al escuchar a su hijo, y entre ahogados balbuceos consiguió decir; ¿lo sabes, cuanto hace que lo sabes? 
Pues desde un principio, al ver tú ficha y atando unos pocos cabos, no era difícil llegar a deducirlo. 
Pedro le pidió perdón entre sollozos y amargo llanto, lo siento, lo siento mucho, tuve miedo de no ser capaz de hacer frente, a lo que significaba formar una familia, por eso me fui de casa y me desentendí por completo de vosotros, solo pasado mucho tiempo me di cuenta de mi cobardía, y de cuanto os quería a tu madre y a ti, no volví por vergüenza y por temor a ser rechazado, el día del entierro de Nuria estuve alejado de tod@s, para que nadie me viera y pudiera reconocerme, allí fue donde te vi por primera vez después de tantos años, lo demás ya lo sabes, te lo he contado mientras me ayudabas a recuperarme, entenderé que no quieras seguir viéndome, me hago cargo del mal que os hice, simplemente quería que lo supieses. Arturo que en silencio le había escuchado, le miro con ojos vidriosos, diciéndole; no tengo nada que perdonarte, mama nunca me hablo mal de ti, ella fue una gran mujer que se dedico única, y exclusivamente a hacerme feliz, gracias a ella soy lo que soy, creo que ella nunca te guardo rencor, al contrario siempre intuí que ella te seguía amando, por eso comprendió tu inmadurez y tus carencias, ambos os perdisteis mucho el uno del otro, no es necesario alimentar más dolor, en este tiempo hemos hecho una buena amistad, y ya que no podemos recobrar el tiempo perdido, me gustaría seguir manteniéndola de aquí en adelante. 
Arturo se levanto y se abrazo efusivamente con su padre, al separarse percibieron un embriagador aroma, que lejos de ser olvidado, siempre estaba presente en ambos. El aroma del amor, de la mujer que amaron y seguirían amando… ¡¡Nuria!!




FIN


lunes, 14 de marzo de 2011

Al encuentro de la pesca

Yo tengo un trato con los peces : "Ellos no me comen a mi, yo no me los como a ellos" , la pesca me parece un entrenimiento de lo más aburrido, no he pescado nunca , pero es que a mi eso de estar horas esperando a que un bicho viscoso muerda el anzuelo , para sacarlo de su estado natural y encima pretender que me lo coma ya son demasiadas cosas en contra.
Por otra parte hay gente que dice que relaja, que es divertido, que ayuda a olvidarse de los problemas... pues oye, si para ello tiene que morir un pez o tan solo sufrir como le clavan un gancho en la boca, pues que le vamos a hacer. 
No seré yo quien les diga nada , pero conmigo que no cuenten. Dicho esto, os voy de nuevo a "cortapegar" un escrito de mi amigo Joaquín.




Doce de la mañana, salíamos de la discoteca de moda del momento, a nuestras espaldas se ahogaban los últimos sonidos de música, risas y chanzas, parapetados tras nuestras gafas de sol, ocultábamos de las miradas ajenas, los rastros de una noche de excesos y diversión. 
Era el momento de elegir la casa vacía de algún amigo o familiar donde asearnos y descansar, pocas horas más tarde, volveríamos tras las huellas de nuestras pisadas a recorrer las calles, con la tez del rostro mudada y fresca como una rosa, pero la mente y el corazón con ascuas de las que anuncian incendio, quedaban unos cuantos locales que cerrar, y bastantes copas que vaciar, para ver en su fondo de cristal, el destello de nuestros ojos de gato. 
Aburrido de exprimir y beber, del jugo de la fruta prohibida de los fines de semana, era el momento de vivir nuevas experiencias, impulsado por mí insaciable espíritu siempre sediento de busqueda y abierto a casi todo, deje atrás lugares, amig@s y la vida derramada hasta entonces. 
Desde muy niño, cualquier actividad física o deporte ha sucitado un interés enorme para mí, hasta el punto de ser su practica uno de los pilares donde se sostiene mi persona. 
Un compañero de trabajo me dio la llave, que yo presto tome para abrir la puerta a nuevos horizontes y aventuras. 
El era cazador y pescador, persona muy familiar dedicaba sus fines de semana a realizar estas denominadas practicas deportivas, fui presentado a sus familiares y amigos, que como casi siempre me acogieron con entusiasmo. 
Ellos iban a cazar a un coto del que eran socios en Villanueva de Huerva, aunque de pequeño tuve una escopeta de perdigón, no me llamaba mucho la atención la caza, además de la compra de la escopeta había que tener perro para la caza menor, eran demasiadas cosas de las que yo no podía hacerme cargo, aun así he ido a unas cuantas batidas de jabalí, las veces que fui nunca vimos ninguno, mucha pisada y mucho perro ladrando, pero lo único que se veía moverse en el monte, era yo, cuando tiritaba de frió acompasando el ritmo con el castañetear de dientes. 

Sin embargo la pesca llamo mucho mi atención, bien asesorado por mi nuevo amigo me compre un carrete y una caña para pescar carpas, especie de pez muy abundante en nuestros ríos o pantanos, el primer día fuímos a pescar a una balsa en Pina de Ebro, era principios de primavera la temperatura empezaba a ser calida y agradable, cosa fundamental para la pesca de la carpa, ya que es un pez que en invierno se adormece y es raro capturarlo, íbamos provistos de maíz, gusanos y engodo, tuvimos bastantes capturas lo cual hizo que yo me divirtiera mucho, de aquí nació el amor a la pesca que mantego en la actualidad, cuando "Santa Botulínica" me lo permite claro esta. Je, je, je. 
Con el paso del tiempo me fui comprando, más cañas, carretes, caja de pesca donde guardar; señuelos, ancoras, hilos, nudos de inglesa, corchos, y un sin fin de artilugios que hay para la practica de la misma, por que aunque algunos equipos pueden valer para varias modalidades de pesca, para otros peces tienes que tener equipos mucho más específicos. 
Solíamos ir todos los fines de semana a pescar, según la época del año se pesca unas especies en detrimento de otras, he compartido grandes momentos de pesca, pero sobre todo de buen ambiente al calor del fuego donde hacíamos el almuerzo o la cena. En Semana Santa nos íbamos de acampada al pantano de Caspe, estábamos tres o cuatro días seguidos pescando, solíamos madrugar y después de echar las cañas al agua nos disponíamos a desayunar. 
Las noches eran preciosas sobre todo si había Luna llena, veías como aparecía hasta quedar reflejada en el espejo que formaban las aguas del pantano, que se hallaban en suma quietud, los amaneceres no eran menos bellos, el Sol era una gran bola de fuego naranja que nacía en las aguas, hasta que te veías obligado a achicar la mirada. Nosotros practicabamos la denominada "pesca deportiva", que significa captura y suelta, en muy pocas ocasiones me llevo pescado a casa, lo cual pone de mala leche a mi padre ya que le encanta degustarlos, sabedor que hay algunos muy buenos para el paladar. 
Hay gente que piensa, que los peces de río o pantano no son buenos para comer por habitar en aguas estancadas, mi opinión es completamente opuesta, yo he probado la mayoría de los mismos, y si que es cierto que saben un poco a barro, pero si los pones en vinagre unos días, se les va la sabor y están deliciosos. 
En un documental que ví en la televisión aragonesa, explicaban como en los tiempos de la posguerra, en el pueblo de Escatrón había pescadores en el río Ebro, que vendían sus capturas en los pueblos colindantes y subsistían de la pesca. 
A excepción de la trucha, que aunque he ido a pescar unas cuantas veces a Argüis, o al río Ara que riega las tierras de Broto, pero con muy poca fortuna, el resto de peces que se encuentran en Aragón los he pescado todos, me refiero a especies. Je, je, je. Sin ir más lejos, este verano hice una visita prolongada a Vinaroz, donde se encontaban mis padres. 
Mi única pasión en este lugar de playa, era bajar a dialogar con los pescadores del lugar, que algunos de ellos por su ancianidad son libros vivos de sabiduría, este año no se me dio muy bien la pesca, aun así disfrute mucho los días que baje a pescar. Hoy en día albergo unos cuantos conocimientos de pesca, como son; buenos pescaderos en ríos o pantanos, las especies más propicias en cada época del año, las diferentes modalidades de pescarlas, con; señuelos vivos, señuelos artificiales, engodos, y los trucos de altura de agua según día y pesca. 
La pesca tanto en río, pantano o mar, para mí es una practica emocionante, fundamentalmente porque entras en contacto con las cuatro fuerzas que rigen la existencia en la vida; Tierra, Aire, Agua y Fuego, cuando digo Fuego no me refiero al del Sol, si no al de la hoguera para almorzar. Je, je, je. 
Si la practicas en compañía es muy divertida, ya que cuando la pesca falla que suele ser muy a menudo, aparece la grata conversación y en soledad en mi caso es una sensación sumamente placentera, el abrirme a todo lo que veo me hace formar parte de ello. 
Paso a ser agua que fluyo emitiendo su encantador sonido, siento la energía de los árboles o de la vegetación que me rodea, soy el Sol que me calienta, el viento que me besa meciéndome, la Luna que me avisa que es hora de volver a casa, y sobre todo el silencio que nada ni nadie me seduce tanto como el.

Este es el relato, no exento de ciertas dosis de fantasía para que resulte más ameno, de como me inicie en esta práctica deportiva llamada; pesca.
Como siempre, chao, chao.