Del puntico al puntazo y de ahí a la puntilla, del blanco al
negro, de la luz a la oscuridad, de la salvación al agujero, de la alegría a la
tristeza, de la ilusión al desánimo.
El Real Zaragoza nos hizo pasar ayer en 10 minutos del todo
a la nada.
Cuando todo parecía ponerse de cara , cuando ya algunos sacábamos cuentas para
saber si nos podíamos salvar el domingo que viene llega Llorente, ese vasco de
la localidad riojana de Rincón de Soto, y nos hizo el empate. Como era poco
castigo tuvo que llegar la puntilla en el descuento, tras un penalti no pitado,
tras un larguero en la portería de los leones para rematar nuestro ánimo y
dejarnos con nada.
No he querido ni esperar a que acabe la jornada, ni siquiera
sabiendo que el lunes juegan nuestro próximo rival frente al que ahora es el
farolillo rojo.
Las cosas se pueden ver en negro o en blanco, ¿Cómo quieres
verlas tu?
¿Lo ves NEGRO?
Tenemos que ir al Villamarín, contra un
Betis , que sin saber el resultado del Mallorca está clasificado para
Europa, por lo que estarán tranquilos, sin nervios, pero querrán dar una
alegría a su afición con una victoria de despedida, no querrán dejarse pillar
por el Sevilla, sus archienemigos.